Quito. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, declaró este lunes en emergencia sanitaria al país, lo que le permitirá liberar unos US$400 millones adicionales para la atención en los hospitales públicos, que no dan abasto para atender la demanda de la población enferma.

Los recursos que demandará la emergencia declarada por 60 días no están incluidos dentro del presupuesto aprobado para este año, por lo que el gobierno prevé crear nuevas tasas impositivas a determinados productos y recortes de gasto.

El presupuesto del gobierno central para el 2011 asciende a unos US$23.950 millones, de los cuales unos US$1.400 millones se asignaron para el sector de la salud.

"La emergencia decretada responde a la necesidad de superar este enorme incremento (de la demanda) y cubrir áreas geográficas estratégicas", dijo el ministro de Salud, David Chiriboga, a periodistas.

El número de personas que se atienden en el sistema de salud del país pasó de 14 millones en el 2006 a 30 millones de pacientes en el 2010, debido a la gratuidad del servicio en los 127 hospitales públicos que operan en la nación sudamericana.

Con los recursos, el gobierno espera ampliar la capacidad de atención en unos 32 hospitales, dotar de medicamentos y adecuar edificios para convertirlas en centros de salud en todo el país.

Los recursos se obtendrán con la fijación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a las medicinas, cigarrillos y bebidas alcohólicas y de un Impuesto a los Consumos Especiales para las llamadas de la telefonía móvil.

La reforma tributaria debe contar con la aprobación de la Asamblea Nacional antes de entrar en vigencia.

Un 30% del monto requerido para atender la emergencia se obtendría de una reasignación de los presupuestos previstos para otros sectores, dijo la la ministra de la Política Económica, Katiuska King, a periodistas.

"Una parte es optimización (del gasto), otra parte son nuevos impuestos que se están planteando", agregó la funcionaria, sin dar más detalles.