El ministro de Economía argentino, Amado Boudou, destacó la decisión del gobierno de Estados Unidos de declarar "improcedente" el embargo de alrededor de US$105 millones que la justicia norteamericana trabó sobre una cuenta del Banco Central en la Reserva Federal a pedido de fondos buitres.

"Se ha dado un paso muy importante, teníamos razón cuando utilizamos las reservas de libre disponibilidad para pagarle a los acreedores privados y es un buen ejemplo para quienes están en contra de que la Argentina tenga una política autónoma", dijo el ministro.

Antes, el gobierno estadounidense le había comunicado a la justicia de ese país que declaró improcedente el embargo de unos US$105 millones trabado sobre una cuenta que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) que tiene en la Reserva Federal.

El gobierno estadounidense formuló su opinión a través de un Amicus Curiae -formulada utilizada para reflejar una posición de un tercero ajeno al litigio- ante la Corte de Apelaciones, con punto de vista favorable a la Argentina.

"Se ha dado un paso muy importante, teníamos razón cuando utilizamos las reservas de libre disponibilidad para pagarle a los acreedores privados", repitió Boudou.

El 3 de octubre, el gobierno de los Estados Unidos dijo que se iba a manifestar, por lo que la Corte de Apelaciones le dio un mes más y ayer se presentó un Amicus Curiae diciendo que, de acuerdo con la legislación de ese país, no era procedente el embargo y que la Argentina puede utilizar sus reservas libremente, indicó la fuente del Palacio de Hacienda.

Además explicó que el recurso de Amicus Curiae consiste en presentaciones que pueden realizar terceros, ajenos a una disputa judicial, pero con un justificado interés en la resolución final del litigio, a fin de expresar sus opiniones en torno a la materia, a través de aportes de trascendencia para la sustentación del proceso judicial.

Por otra parte, el jefe de la cartera de Hacienda confirmó que el juez neoyorquino Thomas Griessa levantó, a pedido de acreedores argentinos que participaron en el canje de deuda, el embargo que pesaba sobre unos US$400 millones de dólares en bonos Brady que habían sido trabados a pedido de los fondos buitres Eliot, CVI y Aurelius.