Múnich. Estados Unidos y Rusia inauguraron formalmente este sábado su nuevo tratado de armamento nuclear Start, coronando dos años de trabajos para "reiniciar" la relación, en ocasiones tensa, entre los antiguos rivales de la Guerra Fría.

La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, y el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergei Lavrov, intercambiaron los documentos finales del nuevo Start durante una conferencia de seguridad en Múnich, donde hace dos años el vicepresidente estadounidense Joe Biden lanzó la iniciativa del gobierno de Barack Obama para mejorar los lazos con Moscú.

"Hace dos años todos nos reíamos por la traducción (de la palabra) del simbólico botón de 'reset' (reiniciar) que di al ministro de Relaciones Exteriores", dijo Clinton, refiriéndose a un gracioso incidente diplomático en el que le entregó a Lavrov un botón de gran tamaño en el que "reset" fue mal traducido al ruso como "sobrecargar".

"Pero (...) convertimos las palabras en acciones para lograr un hito en nuestra sociedad estratégica", sostuvo.

El presidente ruso, Dmitry Medvedev, y Obama firmaron el acuerdo en abril tras un año de duras negociaciones, comprometiendo a las dos mayores potencias nucleares a reducir gradualmente sus arsenales atómicos.

El tratado Start ha sido el núcleo de los esfuerzos de Washington para mejorar sus lazos con Moscú.

Funcionarios estadounidenses dicen que "el reinicio" ha rendido frutos en una serie de frentes, como los esfuerzos para frenar las ambiciones nucleares de Irán y de Corea del Norte, la cooperación en el proceso de paz de Medio Oriente y en mejorar los lazos entre Rusia y la OTAN.

El propio tratado Start es visto como un paso importante para la meta de Obama de desarme nuclear, aunque analistas dicen que existen escollos mucho mayores que superar.

Obama enfrentó duras objeciones de parte de algunos senadores republicanos que consideran que el tratado cede demasiado antes de lograr la ratificación del Senado a finales del año pasado, en la que fue una gran victoria política.

El tratado Start compromete a las dos naciones, que poseen un 95% del armamento nuclear mundial, a topes de 1.550 ojivas nucleares desplegadas estratégicamente en siete años, hasta un 30% menos que la cantidad establecida en el tratado de Moscú el 2002.

El acuerdo limitará a cada lado a 700 misiles y bombarderos estratégicos desplegados y establecerá reglas de verificación, ausentes desde que Tratado de Reducción de Armamento Estratégico Soviético-Estadounidense (Start I) expiró el 2009.

Los dos países intercambiarán información acerca del estatus de sus fuerzas nucleares y en algunas semanas tendrán las primeras inspecciones mutuas en casi dos años en sus instalaciones nucleares.