Washington. Estados Unidos dijo este lunes que no espera que China ceda a las presiones para que revalúe el yuan durante la cumbre del G-20 en Seúl, pero indicó que seguirá buscando avances en el proceso de reducir los desequilibrios económicos global.

"No esperamos que el tema de la divisa china, o el tema de los desequilibrios se resuelva de una vez por todas en Seúl. Esto es parte de un esfuerzo continuo", comentó a los periodistas Michael Froman, asesor del presidente Barack Obama en asuntos económicos internacionales.

Obama asistirá a la cumbre del G-20 en Corea del Sur entre el 10-12 de noviembre, durante su gira de 10 días por Asia, donde también visitará India, Indonesia y Japón en una misión para impulsar las exportaciones de Estados Unidos.

El G-20 jugó un rol de coordinación vital durante la crisis financiera global del 2008. Pero ese espíritu de colaboración se ha desgastado desde que se reanudó el crecimiento, en medio de preocupaciones de que algunos países podrían estar devaluando sus monedas para impulsar sus exportaciones.

"El riesgo está mucho más claro de que acciones descoordinadas y unilaterales podrían minar el fuerte, sostenido y equilibrado crecimiento que todos necesitamos en el G-20", indicó Lael Brainard, subsecretaria del Tesoro para asuntos internacionales.

Los funcionarios estadounidenses expresan que China mantiene el valor del yuan artificialmente bajo frente al dólar para apoyar las exportaciones.

"Es importante ver a China avanzando en su compromiso con un tipo de cambio determinado por el mercado que refleje los fundamentos", mencionó Brainard.

"Vimos un ritmo de apreciación acelerado entre comienzos de septiembre y el 15 de octubre. Si seguimos viendo un avance de esa naturaleza, haría una gran diferencia", agregó.

Obama tendrá una reunión cara a cara con el presidente chino, Hu Jintao, en actividades suplementarias del G-20.

El presidente de Estados Unidos presionará a otros líderes del G-20 a aprobar un esquema ya proyectado por los ministros de Finanzas, para que los países lleven el resultado de sus cuentas corrientes hacia niveles más sustentables.

Esto significa que mientras Estados Unidos toma medidas para reducir su déficit presupuestario en el tiempo, los países con grandes superávits como China y Alemania usarán "todas las herramientas a su disposición", para impulsar la demanda doméstica para que haya más exportación", dijo Brainard.