La Paz. Si bien Bolivia exporta más en el periodo gubernamental actual, las cifras oficiales muestran que la base son las materias primas sobre los productos manufacturados. A Estados Unidos se vende principalmente estaño y a Venezuela sigue liderando la soya.

Se toma en cuenta a estos dos mercados porque en el primer caso, el país del norte eliminó las preferencias arancelarias que otorgaban con el ATPDEA (Ley de Preferencias Arancelarias Andinas y Erradicación de Drogas) y, en el segundo, Venezuela decidió apoyar a Bolivia en el marco del Alba (Alternativa Bolivariana para las Américas).

“Una muestra del crecimiento de las exportaciones bolivianas hacia Estados Unidos es que en el tercer trimestre de 2011 el valor de las ventas llegó a US$661 millones mientras que en el mismo periodo de 2005, sólo llegó a US$279 millones”, informa el sitio web del Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural, en base a declaraciones que la anterior semana realizó la ministra Teresa Morales.

“El valor de las exportaciones de la gestión del presidente Evo Morales frente a anteriores, el quinquenio 2000 al 2005, alcanzó un promedio (enero a septiembre) de $US177 millones, mientras que entre 2006 y 2011 el promedio llegó a US$395 millones, lo que significa haber duplicado las exportaciones, pese a que en 2008 Estados Unidos decidió suspender el ATPDEA”, indica.

Y precisa que “del quinquenio 2000 a 2005 (enero a septiembre) el mayor valor de las exportaciones se dio en 2005 con US$279 millones, mientras que el pico más alto alcanzado en el quinquenio 2006 a 2011 (mismo periodo) se da en 2011 con US$661 millones”.

La información de Comercio Exterior del Instituto Nacional de Estadística (INE), difundida a través de su sitio web, muestra que en 2004, el total de las exportaciones a Estados Unidos tuvo un valor superior a US$332,4 millones, de los cuales US$177,3 millones correspondían a productos no tradicionales; la menor parte correspondió a productos Tradicionales (US$155,1 millones).

El valor exportado ese año fue US$235,5 millones y los productos no tradicionales vendidos US$235,3 millones.

En 2011, las exportaciones a Estados Unidos cambian de composición y las materias primas lideran. Hasta septiembre se exportaron productos tradicionales por US$524,6 millones, principalmente minerales y derivados de hidrocarburos; mientras que los productos manufacturados y semimanufacturados bajaron a un valor de US$135,8 millones.

Una cifra interesante corresponde al mercado venezolano, este año el monto supera por poco a lo exportado en 2004. A septiembre se vendió un total de US$236,2 millones. Un poco más de un millón que hace seis años. La composición se mantiene, los demandados son los productos No Tradicionales.

ATPDEA. Respecto a Estados Unidos, la minería tradicional boliviana en 2004 tuvo un valor exportado de US$23,2 millones. La tendencia se mantiene. En 2011 llegó a US$391,8 millones. En ambos casos el periodo comparado es de enero a septiembre.

Sin embargo, la exportación de productos de joyería y bisutería (2004) superaba los US$42,2 millones. Luego, tuvo leve repunte a pesar de la crisis financiera global iniciada en 2007. Este año bajaron a US$391,8 millones las ventas al país del norte.

Ese mismo año, se exportaba al mercado estadounidense manufacturas de madera ($US28,13 millones), textiles y confecciones (US$32,63 millones), productos de camélidos (US$1,98 millones), artesanías (US$900.000), productos farmacéuticos (US$700.000), soya (US$1,29 millones) y otros.

De esos productos, comparando a septiembre de este año, las exportaciones que disminuyeron son madera (US$16,15 millones), textiles y confecciones (US$4,74 millones) y productos de camélidos (US$1,64 millones) y artesanías (US$300.000). Ya no se exportan productos farmacéuticos ni soya a ese mercado.

Empero, es notorio el incremento de las compras estadounidenses de derivados de hidrocarburos (aceites, US$156,29 millones), castaña (US$28,69 millones) y quinua (subió de US$890.000 a US$26,80 millones). Respecto a la quinua, cabe señalar que la mayor exportación es grano (materia prima) y un esfuerzo de los productores asociados.

Estas cifras aumentaron después de eliminarse el ATPDEA.

Hace un par de semanas, se creó el primer fondo de garantías estatal para este sector a cargo de la Sociedad Administradora de Fondos de Inversión Unión (US$420 millones). El año pasado, una iniciativa privada del propio sector les permitió crear un fondo rotativo sectorial para apoyar la producción (US$1 millón).

Venezuela. El producto estrella de la exportación al mercado venezolano aún es la soya y sus derivados (grano y aceites). En 2004 (enero-septiembre) se vendieron US$118,38 millones y este año, a septiembre, se exportaron US$281,33 millones.

Los otros productos que se vendieron en 2004 eran bebidas y cigarrillos (US$6,24 millones). Ahora, el segundo lugar de las exportaciones a Venezuela son las manufacturas de textiles y confecciones. Las ventas subieron de $us 200.000 a US$7,72 millones.

Sin embargo, las estadísticas oficiales muestran que este año hubo un bajón en las ventas de textiles y confecciones. En 2009 se exportaron US$17,28 millones y el año pasado US$45,63 millones. A septiembre de este año, las ventas apenas llegaron a US$7,7 millones.

Las explicaciones gubernamentales señalan que los procedimientos administrativos con Venezuela se han mejorado para facilitar el comercio de estos productos. El 21 de noviembre se enviaron 60 toneladas a Venezuela. “Las empresas textileras bolivianas Villa Imperial, Novotel, Boshami, Imtex y Ametex recibirán de las empresas importadoras venezolanas Taslan y FIZ la suma de US$2,2 millones por la venta de 136 mil prendas entre blusas, polos, franelas, pantalones deportivos y bermudas”, informó el Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural.

Cabe mencionar que este monto corresponderá a las ventas del cuarto trimestre del año. “El mercado de Estados Unidos es el más grande, el más previsible, transparente y el mejor pagador del mundo.

Todos lo quieren conquistar, empezando por la China comunista, pues importa manufacturas y no sólo materias primas. Compra a una razón de US$62.000 por segundo, las 24 horas del día, y todo el año. En 2010 importó US$75.000 millones en textiles”, advirtió el gerente del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez.

“Ahora necesitamos que vuelva la exportación (a Venezuela) para tener trabajo seguro”, expresaba a La Razón, Heiby Cayo, zafrera y confeccionista de la planta de textiles estatal abierta en Riberalta.

‘Tenemos muchas iniciativas’. “Tenemos muchas iniciativas de producción, lo que pasa es que no se nos da oportunidad para desarrollarlas”, señaló Cristian Samuel Pérez Irayigra, en el seminario internacional “Modelos de desarrollo, desarrollo rural y economía campesina indígena”, organizado por el CIPCA.

En la memoria del evento realizado en abril de este año, la ponencia de Pérez, joven oriundo de Yotaú de la provincia Guarayos en Santa Cruz, exigió que se cumpla con la Constitución Política que manda a que “el Estado garantizará la incorporación de las y los jóvenes en el sistema productivo de acuerdo con su capacitación y formación” (Art. 48). “La mayoría de nosotros, los jóvenes, no somos profesionales, muchos no han terminado sus estudios; somos agricultores por excelencia”.

“Debería priorizarse como centro de las políticas el desarrollo del sector productivo y a su alrededor definir el resto de las políticas”, enfatizó el presidente de la Cámara Nacional de Industrias, Armando Gumucio. El fin es construir un tejido empresarial e industrial, rural y urbano, que supere el 5% de crecimiento, reduzca la pobreza y genere empleo.

El desafío es adoptar nuevas políticas. En la publicación de la Comisión Económica para América Latina (Cepal) Perspectivas Económicas de América Latina 2012 se recomienda que la región adopte nuevas políticas para mejorar la competitividad y la diversificación económica.

Se señala que los sectores intensivos en recursos naturales siguen representando el 60% del valor agregado manufacturero total en América Latina, y los bienes primarios y productos manufacturados basados en recursos naturales representan más del 50% de las exportaciones de la región.

“Teniendo en cuenta que uno de cada tres latinoamericanos vive debajo de la línea de pobreza -180 millones de personas- y que diez economías de la región continúan estando entre las 15 más desiguales del mundo, una economía más diversificada y productiva es esencial para mantener y mejorar el crecimiento, así como para reducir la desigualdad”.

La Cepal advierte que “a pesar del innegable progreso de la gestión macroeconómica y de la capacidad de atraer inversión extranjera, las economías latinoamericanas y caribeñas siguen siendo vulnerables a los altibajos de la volatilidad, la inflación y las fluctuaciones monetarias de la economía mundial. A corto plazo, los Estados de América Latina y del Caribe deben ampliar su espacio fiscal para poder reaccionar ante los reveses procedentes de los mercados internacionales”.

El informe indica que la región debería promover también una gestión pública más transparente.