Entre enero y abril de 2010, las exportaciones a la UE crecieron un 28,1% en comparación con el mismo período de 2009 a pesar de que, por la crisis, ha bajado la demanda en esos países.

Hasta el momento, la crisis en España, que es el cuarto destino de los productos ecuatorianos en el bloque, no ha tenido un impacto en las ventas a esa región.

De hecho, el descenso en ese país ha sido conservador: de US$ 167,1 millones entre enero y junio de 2009 a US$ 149 millones en el mismo período de 2010. Ese resultado negativo se compensó con el crecimiento en el resto de países de la UE.

La resistencia de ese mercado se ha evidenciado desde 2009, cuando la crisis mundial que empezó en Estados Unidos provocó una caída de las exportaciones totales de Ecuador de 26,3% respecto a 2008.


En cambio, las exportaciones a la UE solo descendieron un 3,5%. Felipe Ribadeneira, director ejecutivo de la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor), explica que los buenos resultados en ese espacio obedecen a la calidad de los productos ecuatorianos. “Ecuador se esforzó mucho por conquistar ese mercado y el resultado es que la demanda para nuestros productos se mantiene”.

La relación comercial de Ecuador con la Unión Europea ganó relevancia a raíz de que el país adoptó el dólar como moneda y el euro entró en vigencia en 2001. El margen de diferencia en la cotización del dólar con la del euro hizo competitivos a los productos ecuatorianos en ese mercado. A partir de allí, las exportaciones a la UE se han incrementado en un promedio anual del 13,7%, mientras que la variación de las ventas hacia EE.UU. no ha superado el 3% anual, según Fedexpor.

Las últimas devaluaciones del euro como respuesta a la crisis y la consecuente valoración del dólar no han tenido efecto en las ventas ecuatorianas a los países que utilizan esa moneda. En mayo pasado, el euro alcanzó su mínimo, e hizo especular que, de seguir en ese ritmo, alcanzaría la paridad con el dólar en el transcurso de este año. Sin embargo, las exportaciones ecuatorianas han mantenido su espacio.

Cuando el análisis se realiza por producto, los resultados son agridulces. El banano, principal producto de exportación a esa región, ha tenido un descenso del 12% en volumen, en el primer cuatrimestre de este año en relación con el de 2009.

Eduardo Ledesma, presidente de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (Aebe), dice que los precios de la fruta han sido muy variables, tanto en la UE como en Rusia. “Los precios han estado muy por debajo de años anteriores y en este año alcanzamos los niveles de 2003”, explica. No obstante, los volúmenes actuales son sostenibles y están dentro de lo que el sector bananero proyecta exportar a la Unión Europea.

En el caso de las rosas, que están dentro de las cinco primeras exportaciones ecuatorianas a la Unión Europea, la de- manda se ha mantenido en este año y el país ha conservado su segundo lugar como proveedor de rosas a esa región, después de Etiopía y por encima de Colombia, el competidor más directo.

Según cifras de Expoflores, en la última década las exportaciones de rosas a la UE han tenido un incremento promedio anual del 14%, mientras que, a Estados Unidos, ha sido de apenas el 3,4%. Ignacio Pérez, presidente ejecutivo de Expoflores, asegura que la demanda de rosas se ha mantenido en buena parte del bloque europeo durante este año.


El camarón también es uno de los cinco productos “top” para la UE. Si bien el volumen de exportación se ha mantenido, los precios han caído significativamente por la crisis. Los consumidores mantienen la demanda pero quieren pagar precios más bajos.

Ese ha sido un problema perenne del camarón debido a la sobreproducción a escala global. En 10 años, el precio promedio de la libra ha descendido cerca de un 40% en todos los mercados mundiales. A pesar de eso, la UE sigue siendo el principal mercado del camarón ecuatoriano, con el 51% de las exportaciones.

Pero la Unión Europea tiene un inconveniente: es un mercado que funciona para el país pero que no promete mucho. La razón es la falta de un acuerdo comercial con ese bloque y la eminente puesta en marcha de los tratados de libre comercio que Perú, Colombia y Centroamérica firmaron con la UE en marzo de este año.

Eso les da a los competidores directos de Ecuador ventajas especiales que afectarán a las exportaciones del país. Un ejemplo de ello es lo que ocurrirá con el banano.

Después de 15 años de negociaciones en la Organización Mundial de Comercio para lograr un arancel más bajo, el producto de Ecuador se verá opacado por sus competidores directos en América Latina: Colombia y Costa Rica.

Si bien Ecuador consiguió que el arancel baje a 114 euros por tonelada en 2017, esos países pagarán, a partir de 2012 cuando entren en vigencia los acuerdos, un arancel de 75 euros.

En opinión de Ribadeneira, de Fedexpor, el banano ecuatoriano perderá ese mercado debido a que le será imposible competir, con esos países y además las ex colonias europeas productoras de la fruta que también tienen ventajas especiales.

Otro riesgo es la exclusión del sistema de preferencias arancelarias europeo que cobija a varios productos del país. Ribadeneira sostiene que los países que han firmado el tratado comercial pueden solicitar a la UE que Ecuador sea excluído de ese esquema porque apelarán a un trato preferencial para sus exportaciones.

Como resultado, el camarón que ingresa a la Unión Europea con un arancel de 3,6% tendría que pagar hasta el 18%. Para las flores que tienen un arancel 0, éste subiría al 12% y, en el caso del atún, que tampoco paga el impuesto, deberá asumir hasta el 25% de arancel para ingresar al mercado europeo.


Los exportadores insisten en que el gobierno firme el acuerdo comercial con la Unión Europea, que en la actualidad es el destino del 15% de las ventas ecuatorianas al exterior. Para ello, se deben retomar las negociaciones inconclusas a mediados de 2009 debido a las disputas por el arancel al banano.

Sin embargo, de la última misión europea que visitó el país en junio pasado para hablar sobre el tratado, no hay resultados concretos. Por eso los exportadores piensan en bajar costos, producir más y buscar otros mercados.