Según el último informe entregado por la FAO, la región de América Latina y el Caribe redujo el hambre en 16 millones de personas en los últimos 20 años, alcanzando 49 millones de personas, de acuerdo al Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo, SOFI 2012, dado a conocer por el organismo.

En los últimos veinte años, A. Latina es la región del mundo que más ha avanzado en la reducción del hambre, en términos de porcentaje y número de hambrientos, logrando importantes pasos hacia el cumplimiento de las Metas de la Cumbre Mundial de la Alimentación y el primer Objetivo de Desarrollo del Milenio.

La región mantuvo un crecimiento económico por encima de los países desarrollados durante la crisis reciente, lo que le permitió continuar reduciendo el hambre, si bien a un ritmo menor que durante los años previos.

En el último trienio, países como Brasil y Perú muestran avances significativos en la reducción de sus poblaciones con hambre: ambos países disminuyeron en 2 millones de personas su número de hambrientos cada uno, un 2 % de reducción en Brasil y 4 % en Perú.

“América Latina y el Caribe tiene todo el potencial y las condiciones para erradicar el hambre. Con políticas adecuadas es posible alcanzar las metas de disminución del hambre, como lo demuestran los casos de Perú y Brasil, donde se ha unido el crecimiento económico con políticas públicas específicas de lucha contra el hambre y redes de protección social para los más vulnerables” explicó Raúl Benítez, Representante Regional de la FAO para América Latina y el Caribe.

Hambre afecta a 868 millones de personas en el mundo

El número total de personas hambrientas disminuyó en 132 millones entre 1990-92 y 2010-12, lo que equivale a pasar del 18,6 % al 12,5 % de la población mundial, y del 23,2 % al 14,9 % en los países en desarrollo. Con ello, la meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) estaría al alcance si se adoptan las medidas adecuadas.

Entre 1990 y 2007, la cifra de víctimas del hambre disminuyó de forma más pronunciada de lo que previamente se estimaba. Desde 2007-2008, sin embargo, el progreso global en la reducción del hambre se ha ralentizado y estabilizado.

“En el mundo actual, con oportunidades técnicas y económicas sin precedentes, nos parece totalmente inaceptable que más de 100 millones de niños menores de cinco años tengan bajo peso, y por lo tanto no pueden desarrollar todo su potencial humano y socio-económico. Que la desnutrición infantil sea la causa de muerte de más de 2,5 millones de niños cada año es inaceptable", señalaron José Graziano da Silva, Kanayo F. Nwanze y Cousin Ertharin, los directores de la FAO, el FIDA y el PMA, respectivamente, en el prólogo del informe. (ver Conferencia de prensa (10h CET)

Se necesita un enfoque “de doble vía”

Según el SOFI 2012, se requiere un “enfoque de doble vía”, basado en un crecimiento económico sostenido, que incluya la agricultura, además de redes de protección social para los grupos más vulnerables.

El crecimiento agrícola es especialmente eficiente para reducir el hambre y la malnutrición en los países en desarrollo, ya que muchos de los pobres dependen de la agricultura y de sus actividades relacionadas. El crecimiento agrícola que involucre a los agricultores familiares, especialmente a las mujeres, es más efectivo en reducir la pobreza y el hambre, particularmente si genera empleo para los más pobres.

El crecimiento es claramente necesario, pero no siempre es suficiente, por lo que para enfrentar los problemas de hambre se requieren sistemas de protección social para los más vulnerables. Medidas tales como las transferencias de ingresos, cupones de alimentos y seguros de salud son necesarios.

Con una protección social efectiva que complemente el crecimiento económico inclusivo, se puede eliminar el hambre y la malnutrición, señala el SOFI.

América Latina y el Caribe y Asia y Pacífico presentan los mayores avances

América Latina y el Caribe y Asia han sido las dos regiones donde la reducción del hambre ha tenido los mayores avances en los últimos 20 años. ALC disminuyó tanto la proporción como el número de quienes sufren subnutrición en dicho periodo más que cualquier otra región.

El hambre en América Latina y el Caribe afectaba al 14,6 % de la población en 1990-1992, 65 millones de personas, mientras que en 2010-2012, afectaba a solo el 8,3 %, unas 49 millones de personas. Sin embargo, el ritmo de reducción se ha ralentizado, desde un porcentaje anual de reducción de 1,9 % en 2002-05 a 0,9 % en 2006-09.

La subnutrición en los dos últimos decenios disminuyó casi un 30 por ciento en Asia y el Pacífico, de 739 millones a 563 millones de personas, debido principalmente al progreso socioeconómico de muchos países de la región. A pesar del crecimiento de la población, la prevalencia de la subnutrición en la región se redujo del 23,7% al 13,9%.