El profesor Nassim Nicholas Taleb visitaba su tierra natal en el norte del Líbano la semana pasada, y pensaba en la inestabilidad en los precios de bienes y servicios. También buscaba comprar huertos de olivos.

El académico de finanzas matemáticas que da clases en la Universidad de Nueva York y autor del libro "El Cisne Negro", publicado en 2007, señaló que es tan pesimista como siempre sobre las perspectivas de una recuperación sostenida de la economía mundial. Sugiere que los inversionistas en todo el mundo se abrochen los cinturones y se preparen para un tormentoso camino marcado por la inflación y la deflación. Y, por ende, indicó, le parece que tiene sentido invertir en agricultura, especialmente en olivos, indispensables para el mundo mediterráneo.

"Las inversiones saludables son aquellas que producen bienes que los humanos necesitamos consumir, no televisores de pantalla plana", señaló Taleb por teléfono desde un lugar cercano al hogar ancestral de su familia en Amioun. "Las acciones no son una inversión robusta. Asegúrese de tener un jardín que dé frutos".

Algunos de los inversionistas más importantes del mundo están plantando las mismas semillas. Universa Investments LP, la firma de inversiones con sede en Santa Mónica, California, que Taleb ayudó a fundar y a la cual aún asesora, mantiene conversaciones con China Investment Corp., el fondo soberano chino de US$300.000 millones, y con fondos de gobiernos de Medio Oriente sobre la posibilidad de invertir en Universa, según personas al tanto de la situación. Específicamente, los fondos soberanos están dispuestos a pagarle a la firma con la esperanza de que si el mercado se desploma, por lo menos parte de su portafolio obtenga ganancias.

El pánico es un impulsor de las ganancias para Taleb, quien logró renombre por su pesimismo, un punto de vista que resultó profético durante el colapso de 2008. El interés de los fondos chinos y de Medio Oriente, que controlan algunos de los fondos más ricos del mundo, parece indicar una mayor aceptación del pesimismo de Universa.

El resultado de las conversaciones aún no es claro. Pero si las inversiones se materializan podrían aumentar los activos de los clientes de Universa de los US$6.000 millones actuales a US$10.000 millones, según dos personas al tanto de la situación.

CIC no respondió a un pedido de comentar oficialmente. Taleb declinó comentar sobre pláticas con clientes de Universa. Pero Taleb ha sido consultor para varios fondos soberanos en años recientes.

El término "cisne negro" se refiere a una vieja creencia de que todos los cisnes eran blancos. Eventualmente exploradores encontraron cisnes negros en Australia. La imagen terminó por reflejar acontecimientos sumamente inesperados, incluso eventos que podrían hacer que los mercados se desplomen.

Para inversionistas interesados en protegerse de semejantes eventos, Universa creó el Protocolo de Protección del Cisne Blanco, un vehículo de inversión distinto al típico fondo de cobertura pues los clientes no entregan su cuenta de dinero para que la maneje la firma. En cambio, los clientes designan ciertas cantidades de activos, un valor nocional, que buscan cubrir, o proteger de pérdidas extremas.

Por ejemplo, un cliente con US$100 millones en una cuenta con Universa, podría pagarle a la firma una comisión anual de 1,5% sobre esa cantidad o US$1,5 millones. Típicamente, el cliente transferiría a Universa menos de 10% para financiar su cuenta en la estrategia.

Universa es manejada por Mark Spitznagel, de 39 años, un ex operador de La Bolsa de Comercio de Chicago que colabora con Taleb desde hace tiempo. Sus cinco corredores compran opciones de venta de índices y acciones específicas.

El objetivo es que el valor de las opciones pague 60% si el mercado cae en 20% o más en espacio de un mes. Una opción de venta le otorga al tenedor el derecho de vender un instrumento a un precio estipulado.

Este año, los clientes de Universa han perdido en promedio 2% del valor de su cuenta nocional, dijo una persona al tanto del tema. Este año la volatilidad no ha sido lo suficientemente extrema, o sus pérdidas lo suficientemente profundas y repentinas, para que la estrategia de Universa funcione.

Los clientes de Universa también perdieron dinero en 2009, cuando el índice de acciones Standard & Poor's 500 ganó 23%. A fin de año, los portafolios habían caído un promedio de 4%, sostuvo una persona al tanto.

Pero 2008 fue distinto. Ese año, las pérdidas extremas del mercado generaron ganancias de más de 100% para clientes de Universa.

El mensaje de Universa sigue siendo que un año como 2008, o peor, ocurrirá de nuevo.