Zurich. Las acciones de UBS trepaban este lunes más del 5%, luego de que medios dijeran que el banco suizo anunciará más de 10.000 despidos y la escisión de sus operaciones de renta fija en otra división que terminará siendo cerrada.

El presidente ejecutivo de UBS, Sergio Ermotti, anunciaría este martes la reestructuración junto a las ganancias del tercer trimestre, pero las noticias sobre el plan se filtraron el viernes por la noche.

"Si los cambios que están siendo discutidos en los medios son verdad, implicarían una enorme transformación de UBS", dijeron analistas de Espirito Santo Investment Bank en una nota para clientes.

"No es solo un ejercicio adicional de reducción de costos en el margen, sino una estrategia que permitirá al banco retornar mucho más capital a los accionistas y/o incrementar significativamente los ratios de capital", agregó.

Las acciones de UBS subían un 5,2% a 12,87 francos suizos a las 12:00 GMT de este lunes, alcanzando su máximo nivel desde marzo.

Los esperados recortes se sumarán a los decenas de miles de puestos de trabajos que el sector financiero ha eliminado desde la crisis del 2008.

"Si UBS toma acciones radicales, podemos esperar que esto inicie una reestructuración más grande a nivel de la industria", señalaron analistas de Citi en un reporte.

Una fuente familarizada con el asunto dijo el viernes a Reuters que el banco más grande de Suiza realizaría los recortes a nivel global, pero que la mayor parte de las pérdidas ocurrirían en áreas bancarias de inversión y comercio que estuvieran golpeadas.

Los recortes en UBS, que hasta fines de junio tenía 63.520 empleados, estarían por encima de los 3.500 despidos anunciados el año pasado.

Las maniobras han sido ideadas por Ermotti, el CEO de 52 años que asumió el cargo hace apenas 13 meses luego de que su predecesor Oswald Gruebel renunciara por un escándalo de operaciones que implicó pérdidas por US$2.300 millones.

Ermotti ya había anunciado un cambio de foco hacia el negocio de banca privada para servir a clientes ricos, dejando de lado la unidad de banca de inversión que produce US$50.000 millones  en pérdidas, lo que obligó al gobierno suizo a realizar un rescate en el 2008.