Washington. A poco de cumplirse el plazo fatal de la medianoche deste viernes, la Casa Blanca y el Congreso estadounidense trabajan contra el tiempo para cerrar un acuerdo que ponga fin a la polémica parlamentaria por el presupuesto federal y evitar que el Gobierno se quede sin fondos.

El presidente Barack Obama y los líderes del Congreso fracasaron en alcanzar un acuerdo en las conversaciones de anoche.

"No estoy preparado para expresar un 'optimismo salvaje', pero creo que estamos más cerca hoy de lo que estábamos ayer", dijo Obama a la prensa en la noche deste jueves tras una reunión con el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, y el líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid.

Sin un acuerdo sobre el gasto por los próximos seis meses, el dinero para que el Gobierne funcione se termina a la medianoche del viernes (0400 GMT del sábado) y agencias como el Servicio de Impuestos Internos tendrían que comenzar un cierre parcial.

El cierre del gobierno continuaría hasta que republicanos y demócratas resuelvan sus diferencias o aprueben un proyecto de financiamiento temporal.

Los servicios vitales como la defensa nacional, la policía, la emergencia médica y el control del tráfico aéreo continuarían.

Obama, que ha sostenido cuatro reuniones cara a cara con los líderes republicanos y demócratas del Congreso en tres días, dijo que unos pocos "temas difíciles" aún tenían que ser resueltos. No entregó detalles.

En los últimos días, el optimismo por un acuerdo se ha ido reiteradamente al tacho de la basura, provocando que ambas partes se acusen mutuamente de actuar con el fin de cerrar al Gobierno por primera vez desde mediados de los años 90.

Pero Boehner, el principal republicano en la Cámara, y el demócrata Reid acordaron un comunicado conjunto tras el último encuentro con Obama.

"Hemos acercado las posiciones, aunque todavía no hemos alcanzado un acuerdo. Seguiremos trabajando durante la noche para intentar resolver nuestras diferencias", agregaron.

Los demócratas de Obama han estado culpando de la controversia al intento republicano por evitar dar financiamiento público a iniciativas de control de natalidad y protección ambiental.