La Paz. El sostenido ritmo en los próximos años del endeudamiento externo, el déficit fiscal y comercial (déficits gemelos), el descenso de las Reservas Internacionales Netas (RIN) y la caída de recaudaciones tributarias ponen en riesgo la estabilidad de la economía boliviana, según dos expertos economistas que plantearon alternativas para evitar esta dinámica.

En entrevista conducida por Xinhua, René Martínez, especialista en presupuestos de la Fundación Jubileo, y el economista Roger Alejandro Banegas consideraron, por separado, que Bolivia registra una economía en crecimiento y que se posesionó como de las mejores en la región.

No obstante, alertaron que esta estabilidad prevé afectarse por el ritmo de endeudamiento y la sostenida disminución de ingresos del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), el descenso de ingresos en exportaciones, el déficit fiscal, el estancamiento en la recaudación impositiva y la baja de reservas internacionales.

A juicio de Banegas, el gobierno debe replantear una serie de acciones para impedir que se sostengan los déficits gemelos y abrir boquetes en la economía boliviana que pueden ser insostenibles.

En tanto, Martínez dijo que a mediano plazo la inestabilidad económica puede manifestarse en Bolivia si se mantiene una política de inversiones públicas altas y centralizadas, por encima de los ingresos reales del Estado a costa de un alto endeudamiento.

En el Presupuesto del Estado 2018, se determinó que "sube la deuda y sigue el gasto", en el cual se alcanzó una deuda externa de más de US$9.000 millones en 2017, un aumento abrupto en el nivel del endeudamiento.

"La acelerada deuda externa viene a ser altamente preocupante. Si seguimos a este paso, que son US$2.000 millones de deuda en 2017 y previstas de US$3.000 millones para este año, estaríamos hablando que en unos tres años llegaremos a los límites en el tema del endeudamiento", expresó.

Según Martínez, dentro del análisis del Presupuesto General del Estado 2018 del país sudamericano, se determinó que "sube la deuda y sigue el gasto", en el cual se alcanzó una deuda externa de más de US$9.000 millones en 2017, lo que significó un aumento abrupto en el nivel del endeudamiento.

La deuda externa en 2017 trepó a los US$9.428 millones, un 29,7% más que en 2016 y el gobierno contrató 24 nuevos créditos, que representa un 23% del Producto Interno Bruto (PIB), según un informe anual del Banco Central de Bolivia (BCB).

Las reservas internacionales también mermaron. Como consecuencia del auge de los precios internacionales de los productos que exporta Bolivia, se registró la cifra máxima de las reservas en diciembre de 2014, cuando llegó a los US$15.000 millones. En dos años cayeron en US$5.000 millones y en marzo de 2018, a los US$9.873 millones.

"Debido al contexto económico internacional desfavorable, la baja de precios de los hidrocarburos y la desaceleración de los socios comerciales, desde 2014 se registraron déficits comerciales y fiscales controlados. A pesar de la caída de ingresos del gas y gracias al ahorro proveniente del superávit de gestiones pasadas, se continuó impulsando la inversión pública y financiando políticas de protección social", manifestó.

Con cifras oficiales, Banegas señaló que el país sufrió una abrupta caída en los ingresos del IDH, desde los US$3.500 millones registrados en 2014, hasta los US$1.300 millones en 2017.

Dijo que así es el caso de los ingresos de las recaudaciones tributarias que se situaron en US$6.800 millones en 2017, en comparación con los US$7.200 millones en 2015.

Ambos expertos plantearon que el gobierno del presidente Evo Morales busque un mayor crecimiento en la actividad económica, ajuste sus déficits gemelos y alcance una alianza público-privada para estimular al sector no tradicional.

Martínez manifestó que el gobierno debe tratar de controlar el déficit comercial y el déficit fiscal y "no generar la necesidad de recursos externos para no gastar el ahorro".

A mediano plazo, dijo, la economía boliviana necesita dejar de depender, paulatinamente, de los recursos naturales y empezar poco a poco su diversificación, como la industrialización que está apostando el gobierno.

Una nación debe producir con valor agregado y generar empleo, en vez de depender solamente de unas cuantas fuentes de recursos naturales, puntualizó.