Buenos Aires. Las finanzas públicas de Argentina enfrentan un panorama de franco deterioro, consecuencia de la recesión económica que atraviesa el país, advirtió este viernes un reporte privado según el cual el año 2014 se encamina a terminar con el mayor déficit en décadas.

"Con cierto retraso, el Ministerio de Economía publicó (esta semana) los datos correspondientes a septiembre, que arrojan un déficit primario acumulado de 65.200 millones (US$7.607 millones), 4 veces superior al rojo registrado en igual período del 2013", comparó la consultora Management & Fit (M&F).

El responsable del estudio, el economista en jefe de la entidad, Matías Carugati, dijo que "contabilizado el pago de los intereses de la deuda, el déficit fiscal se estira a 118.500 millones (US$13.827 millones), 2,7 veces más que el saldo acumulado entre enero y septiembre del año pasado".

"Lejos de moderarse, el gasto primario viene creciendo a un ritmo del 44% anual (acumulado), bien por encima de la inflación. En tanto, los ingresos genuinos lo hacen a una tasa del 36%, lo que equivale a una caída en términos reales", agregó.

Para Carugati, "el creciente déficit fiscal se explica, en parte, por la situación económica. La recesión golpeó de lleno por el lado de los ingresos. Con una demanda en retroceso, los recursos tributarios apenas logran crecer al ritmo de la inflación (38%)".

En perspectiva, "el deterioro fiscal es inocultable. Las cuentas públicas pasaron de un superávit financiero (primario) de 3,7% del Producto (5,6%) en 2005 a un déficit de 5% (3,3%) este año".

En cambio, "los ingresos derivados de la seguridad social lo hacen muy por debajo (28%). Los despidos y la moderación en los aumentos salariales negociados por los sindicatos afectaron los aportes previsionales de los trabajadores registrados", precisó.

"La devaluación de enero (22%) fue un agravante en materia fiscal. Es cierto que la suba del tipo de cambio oficial favoreció la recaudación por retenciones a las exportaciones (se expanden a un ritmo de 45% anual). Sin embargo, este efecto fue ampliamente superado por el impacto sobre el gasto en subsidios", advirtió M&F.

Por eso, para el analista, el 2014 se encamina a terminar con el mayor déficit en décadas.

"De continuar en esta trayectoria, el año finalizaría con un incremento del gasto primario de 44 y 37% para los ingresos genuinos. Ello elevaría el déficit primario a 130.000 millones aproximadamente (US$15.169 millones), o 3,3% del PBI. Una vez contabilizado el pago de intereses de la deuda, el déficit financiero totalizaría casi 200.000 millones (US$23.337 millones) o 5% del Producto Inerno Bruto", alertó.

M&F aseguró que "el descalabro es tan grande que la última vez que se registraron déficits de esta magnitud fue sobre fines de la década de los '60 (a comienzos de los '80, el déficit financiero era elevado, más no así el primario)".

Sin embargo, para el experto, "el problema no es sólo el déficit fiscal sino también su financiamiento".

En ese sentido, recordó que "cuando el Tesoro gasta por encima de sus ingresos tiene tres formas de financiarse, vendiendo activos; colocando deuda o emitiendo dinero. Cualquiera de estas alternativas, llevada al extremo, es insostenible".

"La privatización de bienes públicos está limitada por la cantidad de activos. Sobre-endeudarse termina en defaults por incapacidad de pago, como sucedió sobre fines de los '90. Y la emisión descontrolada trae consecuencias negativas en lo que hace a inflación y tipo de cambio, como ocurrió sobre fines de los '80", repasó.

En el caso del gobernante Frente para la Victoria, la mayor parte del financiamiento al Tesoro proviene de la impresión de dinero.

"Limitado el acceso al crédito y descartado el camino de las privatizaciones, la cobertura del déficit del Tesoro descansa sobre el Banco Central. La autoridad monetaria terminaría el año emitiendo no menos de 160.000 millones (US$18.669 millones) o 4% del PBI. El fortalecimiento de las reservas (por cualquier vía) es clave para evitar que la inyección de pesos esperada para el último bimestre complique el mercado cambiario", enfatizó.

En perspectiva, "el deterioro fiscal es inocultable. Las cuentas públicas pasaron de un superávit financiero (primario) de 3,7% del Producto (5,6%) en 2005 a un déficit de 5% (3,3%) este año".

"Al contrario de las buenas prácticas de política económica, que aconsejan ahorrar en tiempos de bonanza y gastar en períodos recesivos, el gobierno se ha empecinado en gastar más de la cuenta constantemente, lo cual es insostenible. Ello explica, en parte, por qué los problemas cambiarios y de precios se exacerbaron en los últimos años", sostuvo M&F.

Para Carugati, "teniendo en cuenta que el 2015 es un año electoral, las finanzas públicas seguirán en franco deterioro, sumándose a la lista de problemas a resolver por la próxima administración", que gobernará desde el 10 de diciembre del año próximo.