Lima. El Consejero Financiero del Fondo Monetario Internacional (FMI), José Viñals, advirtió del riesgo que podría representar la deuda en dólares de las empresas públicas mexicanas, que podrían suponer un pasivo contingente para el gobierno federal.

“En el caso de las empresas públicas que han emitido importantes cantidades de deuda en mercados internacionales, si al final tienen problemas va a suponer un pasivo contingente o un riesgo que se desplaza al soberano. Hay que tener cuidado”, previene en conversación con El Economista.

Sin embargo aclara que a nivel general ni los emisores corporativos mexicanos ni el país enfrentan una vulnerabilidad aproximada a la de otras economías emergentes como India.

“Las empresas mexicanas han aumentado su endeudamiento en los últimos 10 años como el conjunto de economías emergentes, pero hay algunos factores que matizan esta observación. Las empresas que se han endeudado en moneda extranjera tienen, a juzgar por los datos que disponemos, razonablemente bien cubiertos sus riesgos de pagos, lo cual es una diferencia de otras economías que sí que están expuestas a este tipo de vulnerabilidades”, enfatiza.

Y precisa que generalmente la situación de las empresas de los países están en función de toda la economía soberana.

“Podemos decir que México sigue siendo una de las economías con un mejor desempeño y comportamiento en América Latina. Que la instrumentación de sus políticas financieras son también signos que inspiran confianza en el país, y todo esto es favorable al crecimiento”, asevera.

No caer en complacencia

—En el reporte sobre Estabilidad Financiera Mundial advirtieron que las autoridades deben aumentar la supervisión y vigilancia en los sectores corporativos, ¿entonces, no sería el caso para México?...

No hay que caer en la complacencia. Además de seguir manteniendo fundamentos económicos sólidos, lo que hay que hacer es aumentar la vigilancia en las empresas, vigilar las conexiones entre éstas y los bancos para evitar que se produzcan problemas.

—Recomendaron a emergentes la supervisión de corporativos porque podrían significarles una vulnerabilidad soberana. ¿Podría ilustrarlo?

Que las autoridades de los distintos países conozcan bien el endeudamiento de sus empresas, la proporción de coberturas que tienen respecto de sus obligaciones en dólares, incluso que realicen pruebas de esfuerzo en sus bancos para estar seguros que los bancos son capaces de soportar una situación de tensión en sus empresas e incluso tomar medidas para robustecer tanto a las empresas como a los bancos. Un ejemplo concreto de un país de América Latina es Brasil, donde las empresas tenían posiciones descubiertas del tipo de cambio y las autoridades les facilitaron coberturas financieras para reducir su exposición.

Estabilidad financiera no está asegurada

—¿Por qué tanta cautela para enfrentar la volatilidad por China y la Fed? ¿No es suficientemente sólida la estabilidad financiera?

Es verdad que siete años después del momento más complicado de la crisis financiera con la caída de Lehman todavía tenemos que decir que la estabilidad financiera global no está asegurada y que predominan los riesgos a la baja y es así porque hay una serie de problemas pendientes. Hay que arreglar al sistema financiero internacional en distintos países y economías emergentes para poder declarar una victoria definitiva sobre la crisis financiera que todavía continúa afectando a diversas economías.

—Ha hablado de riesgos de un retorno de liquidez y que deben anticiparse las autoridades.

Lo que dije es que la liquidez de los mercados de bonos sin ser baja actualmente es mucho menos robusta ante shocks que puedan afectarla y más bien que se requieren políticas que puedan prevenir que eso pueda suceder mejorando la robustez de mercados. Otra cosa es qué pasaría si hubiera evaporación de liquidez en mercados y qué tipo de medidas serían necesarias para ello.