Buenos Aires. La presidencia de Donald Trump en Estados Unidos a partir del viernes próximo tendrá un impacto negativo en Argentina, cuya actual política de endeudamiento se verá sacudida por una suba en las tasas de interés, advirtió hoy viernes el académico Nicolás Trotta.

En entrevista con Xinhua, el experto, rector de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET), se refirió además al devenir de la relación entre Buenos Aires y Washington en los últimos años, cuando resta una semana para que el magnate inmobiliario asuma el cargo y suceda así al demócrata Barack Obama.

Para el académico, "la asunción de Donald Trump en principio generará un impacto negativo en la tasa de interés de un gobierno que, irresponsablemente, sostiene una política de endeudamiento sin precedentes, al punto que creó un Ministerio de Finanzas con ése único fin".

"Ambos presidentes desarrollaron negocios en el pasado y el equipo de Macri intentó buscar restablecer contacto con su antiguo socio, al punto que uno de los principales atributos del nuevo Ministro de Hacienda (Nicolás Dujovne) son los vínculos empresarios de su familia con el clan Trump", fustigó el rector de la UMET.

Según un estudio de la UMET conocido el lunes 2 de enero, Argentina se endeudó durante 2016 en moneda extranjera y en pesos con tenedores externos por el equivalente a 48.343 millones de dólares.

Al repasar la política exterior de Argentina en la gestión de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), Trotta explicó que "se focalizó en la resolución del conflicto de su deuda con 'fondos buitres' (fondos especulativos de inversión). Argentina recibió escaso acompañamiento por parte del gobierno de los Estados Unidos, que no obstruyó el avance de un juez de Nueva York (Thomas Griesa) que impidió cerrar el capítulo de reestructuración de la deuda externa de Argentina, apañando al capital especulativo e inmoral".

De igual forma, Estados Unidos intentó obstruir el acceso al crédito por parte de Argentina en diversos organismos multilaterales de crédito, principalmente en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), lamentó el experto.

Con la asunción de Mauricio Macri en diciembre de 2015, "un gobierno de tinte conservador" en la visión del académico, se renovó en el país sudamericano "una apuesta por la revitalización del vínculo con los Estados Unidos y las principales economías del mundo. La decisión de apertura de la economía y la búsqueda de inversión es el camino elegido por el nuevo gobierno argentino", señaló.

Se trata, postuló, de "una administración que se asemeja en sus políticas y porte a la del gobierno neoliberal de los años ´90. La capitulación ante los 'fondos buitres', haciendo frente a todas sus demandas, a un costo fiscal irracional, era una supuesta condición necesaria para la seducción del capital y sus inversiones. Pero nada de eso llegó a la Argentina en el 2016, año donde todos los indicadores económicos y sociales han presentado números altamente negativos, mientras que aumentó en más de 10 puntos porcentuales el peso de la deuda externa sobre su PIB, siendo el país emergente que más bonos emitió en un año las últimas dos décadas", observó el entrevistado.

"La empatía de Macri y Obama, sus múltiples encuentros, incluyendo una visita a Buenos Aires en marzo pasado, fueron cuidadas escenas fotográficas que no cumplieron el objetivo de seducción de inversiones", reprochó el analista, que recordó que "el gobierno argentino, a través de diversos funcionarios, incluyendo su canciller, Susana Malcorra, se manifestó a favor del triunfo de Hillary Clinton, error cuestionado por los medios de comunicación y diversos especialistas".