Ciudad de México. Uno de los principales compromisos económicos del actual gobierno es que al cierre de su administración se registre un déficit cero, lo cual es posible que se logre; sin embargo, será a costa de los recortes que se han hecho al gasto de inversión, coincidieron expertos consultados por El Economista.

Luis Adrián Muñiz, analista de Vector Casa de Bolsa, consideró que si bien el remanente de operación que recibió el gobierno por parte del Banco de México (Banxico) ayudará a mejorar el balance financiero del sector público, también se deberá en gran medida a los recortes que se han hecho en la inversión pública.

“Todo lo que se sacrifique en inversión pública o privada va a traer un impacto sobre el crecimiento del futuro, es decir, la única manera en la que puedes asegurar que una economía crezca es con inversión, de lo contrario estás agotando las posibilidades de crecimiento en el futuro”.

Gabriel Casillas, presidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), comentó que el déficit cero sólo considera los gastos del gobierno federal, pero no se está incluyendo a Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad.

“Si quitamos a las empresas productivas del Estado, lo que va a pasar es que sí vamos a tener hasta un superávit primario, pero entonces no hay manera de que se pueda bajar la deuda como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB)”, detalló.

Indicó que es muy desafortunado que para lograr este superávit se haya reducido el gasto en infraestructura “cualquiera diría que lo mejor sería que se recortara el gasto corriente y que se invirtiera en infraestructura, pues es lo que va a generar mayor crecimiento económico”.

“Si el gobierno sube mucho el déficit, las calificadoras se van a poner muy nerviosas y van a cuestionar mucho el tema de la consolidación fiscal (...) con las presiones de un año electoral, este déficit cero lo veo muy poco probable”. Héctor Villarrea.

Mencionó que el déficit cero significa que se gastó lo mismo que se ingresó, pero ello no te reduce la deuda. “Se tiene que ingresar más de lo que se gastó o reducir este gasto  para que baje el cociente de la deuda como porcentaje del PIB”.

El 2018, complicado para superávit. Ernesto O’Farril, presidente de Bursamétrica, comentó que si bien para el cierre del 2017, el gobierno federal registrará superávit primario, para el 2018 será más complicado, pues no se contará con el oneroso remanente de operación del Banxico.

“Este año será muy difícil lograr un superávit primario mayor al que se verá en el 2017. No será imposible, pero sí difícil porque de una u otra forma se tendrán que hacer cambios fiscales ante la reforma tributaria de Estados Unidos”, explicó. Mencionó que una de las medidas que debe tomar el gobierno para no quedarse sin ingresos es incrementar los impuestos al consumo y reducir el gasto corriente, porque el de inversión ya no hay forma de seguirlo reduciendo.

De acuerdo con información de los Criterios Generales de Política Económica del 2018, para el cierre del 2017 el gobierno federal estima registrar un superávit primario que represente 0,4% del PIB, pero con el remanente de operación del Banxico será por 1,5%, mientras que para el 2018 esperan que dicho superávit se incremente 0.9 puntos del PIB.

Gobierno ya no debe incurrir en déficit. Héctor Villarreal, director general del Centro de Investigación Económica Presupuestaria (CIEP), expuso que el gobierno federal ya no tiene margen de maniobra para volver a incurrir en déficit.

“Si el gobierno sube mucho el déficit, las calificadoras se van a poner muy nerviosas y van a cuestionar mucho el tema de la consolidación fiscal (...) con las presiones de un año electoral, este déficit cero lo veo muy poco probable”.

Consideró que el nuevo gobierno debe comprometerse a mantener superávits primarios para ir reduciendo el nivel de deuda sobre el PIB.

“El nuevo gobierno tiene que discutir las cuatro paredes que sostienen el techo: ingresos, gasto público, deuda y un nuevo pacto de coordinación fiscal, porque la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria ya está agotada”, opinó el director del CIEP.

En tanto Rodolfo Campuzano, director de estrategia y gestión de portafolios en Invex, enfatizó que el gobierno más que preocuparse por el déficit cero, debería ocuparse en la estructura de las finanzas públicas.

“Hay muchos temas políticos detrás que dependen de los compromisos de quien gobernó (...) quien sea quien gane va a recibir un gobierno no con una deuda alta ni peligrosa, pero muy deficiente como para intentar detonar más crecimiento”, expresó.

Para el analista del IMEF, el gobierno que llegue lo que requiere hacer primero es fortalecer el estado de Derecho, “ya no podemos seguir viviendo en un país donde existen buenas leyes, pero que no se aplican del todo. Si queremos realmente reducir la corrupción y la impunidad, se necesita fortalecer el estado de derecho”, afirmó.