La normalización de la política monetaria en Estados Unidos es inminente, en la medida que ese país consolide su recuperación, lo cual “debería ser una buena noticia para las economías emergentes, beneficiando a Centroamérica y México”, dijo Agustín Carstens.

El gobernador del Banco de México advirtió que lo anterior implica ciertos retos para México y los países emergentes, ya que “podría presentarse un ajuste de portafolios significativo dado el tamaño de las entradas de capital registradas en los últimos años que, en caso de revertirse, podrían afectar la cuenta corriente”.

“Una vez que se ajusten dichas entradas de capital, sólo en la medida en que se cuente con un marco macroeconómico sólido y se generen mejores expectativas de crecimiento económico, será posible disminuir el riesgo país de manera que compense en parte el aumento en la tasa de interés”, expuso en un discurso preparado para la XIII Conferencia Regional de Centroamérica, Panamá y República Dominicana.

En su presentación publicada en el portal del Banxico expuso que las políticas monetarias altamente acomodaticias no son sostenibles en el mediano y largo plazos.

Destacó que los elementos clave respecto a la normalización de la política monetaria en Estados Unidos son: la fecha del primer incremento en la tasa de referencia; el ritmo de los ajustes posteriores y el nivel terminal de la tasa.

Sugerencia. Agustín Carstens recomendó tener en consideración el reto de superar la transición de un entorno de tasas de interés en mínimos históricos por un periodo prolongado —en el cual la búsqueda de rendimientos fue un factor fundamental— a uno de mayores tasas de interés y a una mejor situación económica en Estados Unidos.

Por otro lado, el gobernado del Banxico subrayó que hacia adelante se anticipa que los precios del petróleo permanecerán en niveles relativamente bajos por un período prolongado.