Berlín. La coalición de la canciller alemana, Angela Merkel, acordó un plan de recortes al presupuesto y alzas tributarias que apunta a llevar el déficit estructural de la mayor economía de Europa dentro de los límites de la UE para 2013 y a elevar su respaldo político.

Las medidas, definidas como el mayor paquete de austeridad en Alemania desde la Segunda Guerra Mundial, permitirían ahorrar 11.100 millones de euros (US$13.250 millones) el próximo año y rebajar un déficit que superaría 5,0% del Producto Interno Bruto (PIB) este año.

Las autoridades estiman que el paquete permitiría ahorrar 17.100 millones de euros en 2012, 25.700 millones en 2013 y 32.400 millones al año siguiente, dijo Guido Westerwelle, presidente del partido Demócrata Libre (FDP), aliado de Merkel en la coalición de gobierno.

Esto reduciría el déficit a menos del límite establecido por la Unión Europea (UE) del 3,0% del PIB.

"Debemos ahorrar cerca de 80.000 millones de euros al 2014 para que nuestras finanzas puedan sostenerse en sus propios pies en el futuro", dijo Merkel en una rueda de prensa conjunta con Westerwelle, en la que presentaron los resultados de un encuentro de dos días para tratar los planes presupuestarios.

"Los últimos meses han demostrado, con los casos de Grecia y de otros países de la zona euro, lo importante que es tener finanzas sólidas", dijo Merkel, quien ahora debe conseguir que el paquete de ahorro sea aprobado por la ciudadanía para levantar su decaída popularidad.

Aunque confirmó que no habrá recortes de impuestos en este proyecto de ley, el gobierno de centro derecha decidió no elevar el impuesto a la renta o eliminar las tasas preferenciales del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

Recuperación en juego. El gobierno propone eliminar miles de empleos en el gobierno federal y el Ministerio de Defensa estudiará la posibilidad de reducir el personal de las Fuerzas Armadas en 40.000 miembros.

En cuanto a recaudación, el gobierno alemán quiere obtener 2.300 millones de euros extra al año mediante un impuesto a las ganancias de los operadores de plantas de energía nuclear y de un impuesto "ambiental" al tráfico aéreo interno.

Un impuesto a las transacciones financieras debiera recaudar 2.000 millones de euros al año a partir del 2012, señaló Merkel, para luego añadir que las posibilidades de ver un impuesto de esta naturaleza en toda Europa "no son malas".

Merkel debe encontrar un delicado balance para evitar que sus recortes asfixien la frágil recuperación del motor económico europeo.

Además, la autoridad política de Merkel también está en juego.

Afectada por un retroceso de la popularidad de su partido conservador y acusada de debilidad de liderazgo en la crisis de la zona euro, necesita recuperar la iniciativa política y presentar un paquete sostenible que los votantes respalden.

Sin embargo, la aprobación del paquete podría no ser una tarea fácil para el gobierno en la Bundesrat, la Cámara Alta germana, donde la coalición perdió su mayoría en una elección parlamentaria regional del mes pasado.