Rio de Janeiro.- El ministro brasileño de Hacienda, Eduardo Guardia, dijo que el próximo presidente, que asumirá el 1 de enero, encontrará unas cuentas públicas en peor situación que las de 2003, cuando Luiz Inácio Lula da Silva tomó posesión del cargo.

"Esta es una cuestión central y urgente" para ser resuelta, declaró Guardia en entrevista publicada hoy por el diario "O Estado de Sao Paulo".

De acuerdo con el ministro de Hacienda, las cuentas públicas están peor ahora, pese a que la economía brasileña en la actualidad se encuentra en una mejor situación frente a 2002, cuando ocurrió la transición del gobierno del entonces presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, al de Lula.

"En aquella época (2002) tuvimos un problema externo bastante grave con un nivel de reservas muy bajo. Otra diferencia fundamental es que hoy tenemos una inflación muy baja y que la tasa de interés también está en un nivel menor", explicó.

"Esto nos da mucha más flexibilidad y tranquilidad para atravesar un periodo de mayor volatilidad e incertidumbre, que es natural en un momento de transición política", agregó.

Guardia mencionó, sin embargo, que la situación fiscal es más grave porque en aquel momento se registró un superávit y ahora se tiene un déficit primario, previsto de hasta 159.000 millones de reales (unos US$41.300 millones).

El titular de Hacienda, quien se reúne en estos días con los coordinadores económicos de los precandidatos a la Presidencia de Brasil, se mostró convencido de que el gobierno cumplirá la meta fiscal prevista para este año

"Lo que tenemos que asegurar son las condiciones de ahora en adelante. Y entonces, regresa la cuestión de la agenda de reformas, que es fundamental", comentó.

Sobre las reuniones con los equipos económicos de los precandidatos a la Presidencia, Guardia afirmó que "existe una percepción muy clara sobre la gravedad del problema fiscal y la absoluta necesidad de juntar este problema con la agenda de reformas que hay en marcha".

"Lo que falta para que Brasil siga avanzando es una agenda de reformas, de la Seguridad Social, la tributaria, de apertura comercial. El crecimiento de la economía está más lento", reiteró Guardia.

El gobierno brasileño anunciará en las próximas semanas una revisión a la baja de la expansión del Producto Interior Bruto (PIB) este año, que quedará en un 1,6%, casi la mitad del 3% previsto a inicios de año, subrayó.

La economía brasileña se recupera lentamente de la recesión económica experimentada en 2015 y 2016, cuando el PIB nacional se contrajo 7 puntos.

En 2017, Brasil creció 1%, y este año la previsión se redujo de 3 a 1,5%, en un escenario de déficit fiscal del gobierno, con una menor recaudación y sin conseguir la aprobación de las reformas de ajuste económico previstas.