El primer ministro griego, Alexis Tsipras, estaba bajo fuerte presión el jueves para hacer concesiones a los acreedores internacionales para romper un estancamiento de cuatro meses y salvar al país de un acechante default que podría dejarlo afuera de la zona euro.

Después de que conversaciones en la noche con los líderes de Alemania y Francia no lograron avances, Tsipras tenía previsto reunirse por la tarde con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, para intentar acortar las diferencias en el acuerdo de efectivo a cambio de reformas.

"Al final de las conversaciones hubo unanimidad absoluta de que Grecia trabajará intensamente y a toda máquina hacia adelante (...) en los próximos días para resolver los temas pendientes", dijo la canciller alemana, Angela Merkel, al llegar a la sesión final de una cumbre entre la UE y América Latina.

La última de una serie de reuniones en las últimas semanas fueron en parte teatro político, puesto que todos los involucrados trataron de mostrar su compromiso con un acuerdo, pero evitaron cualquier culpa por evitar la crisis que podría desestabilizar el euro y la economía mundial.

Tsipras volvió a decir que veía una pronta solución.

Un funcionario de alto nivel de la UE, que había sido pesimista sobre las perspectivas de un acuerdo, dijo que había buenas posibilidades de que la semana próxima pueda alcanzarse un pacto aceptable para los ministros de Finanzas de la zona euro, quienes se reúnen el 18 de junio en Luxemburgo.

Para alcanzar un acuerdo, los funcionarios de la UE dijeron que el Gobierno de Tsipras necesitaba ofrecer ahorros alternativos y medidas impositivas que reemplacen los recortes a las jubilaciones y aumentos de impuestos propuestos que él rechaza como antisociales para tener un superávit fiscal modesto ante el pago de intereses.

Personas cercanas a las conversaciones dijeron que ambas partes estaban más cerca de acordar un objetivo de superávit primario, pero siguen alejados sobre cómo lograrlo, con expertos de la UE y el FMI dudando de que las medidas pedidas por Grecia puedan lograr ese objetivo.

Pero el ministro de Finanzas griego, Yanis Varoufakis, dejado a un lado de las conversaciones después de enfurecer a sus pares de la zona euro, negó que Atenas hubiera acordado un superávit primario del 1 por ciento del producto bruto interno buscado por los acreedores.

Nuevas advertencias caían el jueves sobre el líder griego mientras estudia qué concesiones hacer para alcanzar un acuerdo sin distanciarse de sus seguidores de izquierda que lo eligieron en enero por sus promesas de poner fin a la austeridad.

"Existe una fuerte determinación para ayudar a Grecia", dijo el funcionario del Banco Central Europeo Jens Weidmann, jefe del Bundesbank alemán, en un discurso en Londres. "Pero se acaba el tiempo y el riesgo de insolvencia aumenta cada día".

Por su parte, el comisionado económico de la UE, Pierre Moscovici, instó a Atenas a presentar una lista de reformas económicas que puedan facilitar un acuerdo en los próximos días.

"Me gusta la tragedia griega, pero ahora debemos dirigirnos hacia un final feliz", afirmó.