Lima. Andina. La tasa de la pobreza total en Perú se reduciría a 27% en el 2012, con lo que el número de personas pobres disminuirá en alrededor de 162 mil si la economía peruana tiene un crecimiento aproximado de 4,7% este año en un contexto de incertidumbre respecto a la actividad económica mundial, señaló hoy la Cámara de Comercio de Lima (CCL).

Mientras que para el 2013, tomando la tasa de crecimiento de 6% del Marco Macroeconómico Multianual (MMM) 2013 - 2015, el índice de pobreza bajaría a 24,7%, precisó el Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (IEDEP) de la CCL.

Sostuvo que si bien se trata de una meta factible, es necesaria una agenda económica que garantice incrementar de manera permanente la productividad total de factores para lograr crecimiento alto y sostenido y así reducir la pobreza de manera irreversible.

Subrayó que la reducción de la pobreza en Perú de 27 puntos porcentuales en esta última década (de 54,8% a 27,8%), confirma la trascendencia del crecimiento económico logrado (5,4% de promedio anual).

Por tanto, consideró que para lograr la inclusión social se debe perseverar en alcanzar y mantener la tasa de crecimiento de 8,8% promedio anual del período 2006 - 2008.

Según el MMM 2013-2015, el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) plantea como una de sus metas principales reducir el nivel de pobreza extrema de 7,6% a 5% al 2016, además de reducir la desnutrición crónica en menores de cinco años de 23,2% a 10%, entre otras metas.

Por otro lado, en el 2011 el 27,8% de la población peruana aún se encontraba en situación de pobreza, con un nivel de gasto inferior al costo de la canasta básica de consumo compuesto por alimentos y no alimentos.

Indicó además que en el último quinquenio se ha logrado reducir la pobreza rural y urbana en 17,9% y 12,1%, respectivamente.

A pesar de este resultado, aún se mantiene una brecha considerable entre ambas áreas de residencia toda vez que en la zona urbana el 18% de la población se encuentra en pobreza, mientras que en la zona rural este porcentaje se incrementa hasta el 56,1%.

Refirió que un análisis por regiones naturales muestra que la pobreza sigue incidiendo en un mayor porcentaje en la sierra (41,5%) seguido por la selva (35,2%) y un reducido porcentaje en la costa (17,8%).

Entre los años 2007 y 2011 los mayores avances en la reducción de la pobreza se produjeron en la selva rural (-22,2%), selva urbana (-18%) y sierra rural (-16,9%).

Señaló que existen datos disponibles al 2010 respecto a pobreza y crecimiento regional por departamentos, en los cuales se muestra la alta correlación que existe entre estas dos variables.

Así, los departamentos con mayor pobreza son Huancavelica (66,1%), Apurímac (63,1%) y Huánuco (58,5%); mientras que los departamentos con menor crecimiento acumulado en el período 2007 - 2010 son precisamente Huancavelica (6,1%), Apurímac (23,2%) y Huánuco (17,1%).

Dijo que estos resultados muestran no solo que el bajo crecimiento es insuficiente para impactar en la pobreza, sino también que la pobreza reflejada en sus diversas manifestaciones, como el limitado acceso a los mercados financieros, el bajo nivel de calidad de educación y salud, y el poco desarrollo de su infraestructura y productividad, se convierten en obstáculos para alcanzar un mayor crecimiento económico.

Indicó que a través del crecimiento alto y sostenido de la economía, que permite crear puestos de trabajo estables, mejorando así el ingreso familiar y la calidad de vida de las personas, los niveles de pobreza se redujeron significativamente en el país, pasando de 54,8% en el 2001 a 27,8% en el 2011, es decir, 2,7% de disminución por año.

Sin embargo, a pesar del incremento de la recaudación tributaria y la disponibilidad de mayores recursos para ser destinados a la población que se encuentre en situación de pobreza (en particular extrema), vía los programas sociales como apoyo temporal, no se ha alcanzado una importante efectividad a la hora de enfrentar la pobreza.

Ello debido a los problemas de ineficiencia, filtraciones, errores en la focalización y debilidad en el diseño y manejo de los programas sociales, concluyó la CCL.