Montevideo. El control de la inflación pasó al tope de la agenda personal del presidente José Mujica y el resultado en la contención del alza en los precios será determinante a la hora de cumplir totalmente o a medias la promesa electoral de bajar el Impuesto al Valor Agregado (IVA), dijeron fuentes cercanas al mandatario.

El presidente también tiene sobre la mesa el dilema entre inflación y el dólar, pero la creciente percepción ciudadana de que los precios suben inclina las apuestas en contra del billete de George Washington.

Y la preocupación en ese sentido puede dañar la popularidad de un gobierno que tiene 48% de aceptación y se propone repuntar.

Según datos de Equipos Mori, los que creían que la inflación crecería “mucho o bastante” pasaron de 33% en enero de 2010 a 47% en enero pasado.

Un año atrás el 58% de los consultados veía que los precios crecerían poco o nada, pero ahora el índice bajó a 48%. Es decir, las opiniones se dividen en mitades.

Para contener la inflación el gobierno se apresta a subir la tasa de interés de referencia, ubicada hoy en 6,5%, que es la que pagan los bancos al pedir dinero al Banco Central. Esa movida se reflejará o puede reflejarse en las tasas de ahorro y crédito.

El semanario Búsqueda publicó el jueves pasado que la expectativa del mercado es que esa tasa suba 0,5%. La idea es fomentar más el ahorro que el consumo de modo de bajar la cantidad de pesos en el mercado, un determinante de la inflación.

La subida de precios no preocupa solo a economistas y empresarios sino también a las familias que han visto este año cuatro aumentos consecutivos de la carne vacuna. Además subieron los productos sustitutos como el pescado y el pollo; Los combustibles se incrementaron en dos oportunidades.

La medida que apunta a reducir la cantidad de dinero no es compatible con una expansión del gasto o una cuantiosa rebaja impositiva ya que eso supondría borrar con el codo lo que escribe el presidente del Banco Central, el vigilante de la política monetaria.

Las fuentes del gobierno dijeron que ese asunto está en consideración a la hora de adoptar una decisión sobre la prometida rebaja de dos puntos del IVA de 22% a 20%.

El propio Mujica dijo públicamente que estudia una rebaja selectiva para los sectores más pobres, luego que el vicepresidente Danilo Astori reafirmara el compromiso electoral.

En este debate, impulsado por el presidente, varios sectores quieren una rebaja selectiva para los más pobres y aumentar los tributos a la franja de mayores ingresos.

La decisión no se ha tomado pero las fuentes oficiales señalaron que la eventual reestructura impositiva será la resultante entre cumplir de alguna forma la promesa electoral y sujetar los precios.

El gobierno es consciente de que las medidas impactarán negativamente en el precio del dólar, que a pesar de las cuantiosas compras oficiales cayó casi 3% este año.

El asunto es que las personas cambiarán sus dólares a pesos para obtener rentabilidades mayores con tasas más altas en moneda nacional y en unidades indexadas.

De hecho, las letras y los depósitos en UI ofrecen una buena protección contra el deterioro del poder de compra de los ahorros. La debilidad del dólar abaratará los artículos importados, lo que ayuda a contener los precios. Pero a su vez, los exportadores perderán beneficios al obtener menos pesos por cada dólar recibido.

La inflación creciente en los países emergentes, entre ellos Uruguay, es fruto del aumento de los precios del petróleo por la crisis del Norte de África, el incremento de las materias primas como contracara de la debilidad del dólar en el mundo y el flujo de capitales que ingresa desde los países desarrollados.

A ello se agrega un boom del consumo interno que se refleja en restaurantes y estacionamientos llenos. El incremento de los precios en enero y febrero de 1,25% y 0,94%, respectivamente, lleva la inflación de los últimos 12 meses a niveles superiores a 7%, arriba del rango meta de 4%-6% vigente a partir de junio de este año, algo que no es en sí mismo dramático.

Y aunque las previsiones no alientan el tremendismo, el gobierno pondrá todo para alejarse de la barrera de un lejano 10%. Es así que Mujica entiende necesario adoptar medidas y asegurarse que, bajo ningún caso, el incremento de los precios llegará a los dos dígitos.

Esa circunstancia obligaría a renegociar la periodicidad de los aumentos salariales en el sector público, algo que también podrían plantear los sindicatos privados.