Montevideo. El retiro gradual de estímulos de Estados Unidos está levantando el precio del billete verde en todos los países emergentes. Uruguay no escapa a esa situación y en las pizarras locales se vió ayer la cotización más alta en casi cinco años. Eso pega de lleno sobre la inflación, con un efecto más concentrado hasta abril, debido a que en los primeros meses del año pasado la moneda estadounidese no hacía más que caer en su cotización.

En los últimos 12 meses, el dólar subió 17,1%. Ante el anuncio realizado el miércoles 19 por la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) de que disminuiría nuevamente sus compras de bonos soberanos e hipotecarios, reduciendo el estímulo a la actividad de la principal potencia, se sumó el mensaje implícito de las autoridades locales de que el tipo de cambio no estaría incluido en la batería de medidas para el combate a la inflación.

Eso dio vía libre a los operadores para recoger el alza externo del dólar frente a las principales divisas de referencia. Ese aumento incluso se dio con más fuerza en Uruguay que en el resto de los principales socios comerciales. Indicadores que miden la fortaleza de la moneda local respecto a los socios relevantes, registraron una caída de 6,4% desde finales de enero, lo que llevó a Uruguay a recuperar una parte de la competitividad perdida en los meses anteriores.

La comparación del tipo de cambio respecto al año anterior muestra un impacto creciente sobre los niveles de inflación, a través del precio de los bienes y servicios que se comercializan con el exterior –productos transables– que fijan su precio en moneda extranjera. Según Unidad de Análisis Económico del diario uruguayo El Observador, la inflación de los bienes y servicios transables que conforman la canasta de consumo pasó de 4,15% en los 12 meses finalizados en julio a 8,36% en la medición de febrero.

Experta Schandy indicó que “dada la situación de competitividad, el dólar debería seguir subiendo en Uruguay; la tendencia a la baja se acabó”.

Eso se debió principalmente a que en términos interanuales, el dólar pasó de caer 3,3% en el promedio de las operaciones de julio, a subir a una tasa de 17% en la media de febrero. Aún en el supuesto de que el dólar se mantuviera estable en su cotización en el próximo mes y medio, en el promedio de abril estaría 20,6% por encima de igual mes del año anterior, con lo cual aunque detuviera su ritmo de aumento diario, seguirían elevando las presiones inflacionarias originadas en el tipo de cambio.

Sin embargo, el ajuste al alza del dólar en el país es una buena noticia en dirección a recuperar competitividad. Según explica Tamara Schandy, analista económica de Deloitte. Uruguay “tiene necesidad de que el dólar suba mucho, pese a la restricción de la inflación”, aseveró. La inflación, en concreto, tiene sus pronósticos “muy atados a la aprobación del proyecto de ley para reducir las tarifas y si es retroactiva o no a inicios de marzo”.

Schandy indicó que “dada la situación de competitividad, el dólar debería seguir subiendo en Uruguay; la tendencia a la baja se acabó”. Para Mercedes Comas, de la consultora PwC, las expectativas en torno al dólar se centran en un aumento moderado hacia fin de año y, de no existir ningún shock y si nada ocurriera en Argentina y Brasil, la moneda estadounidense estaría en el país en torno a $23,5 para diciembre.

La Fed sorprendió el miércoles 19 con un tono más estricto de lo esperado en su política monetaria, aumentando la presión financiera sobre América Latina al plantear la perspectiva de una subida de tasas antes de lo previsto que podría ahuyentar a los capitales de la región. Para Uruguay, en cambio, el peligro no estaría en una incidencia directa, sino de forma indirecta de algunos países emergentes, como Brasil.

El aumento de tasas alienta la salida de capitales de esos mercados.“Tememos más por los impactos indirectos de los mercados emergentes. Sudáfrica, India y Brasil se encuentran con cuentas corrientes muy negativas, incluso más altas que en la década de los 90". La analista de PwC señaló que el retiro en sí de los estímulos no será el problema que afecte a Uruguay por un doble motivo: porque los capitales que Uruguay recibe vienen del sector productivo y los títulos no son de gran significación ahora tras las medidas tomadas por el Banco Central (BCU) el año pasado.

“El BCU cuenta con reservas para mitigar un impacto duro sobre variaciones en el tipo de cambio. Sí habrá un endeudamiento más caro, porque tuvimos un mundo con tasas muy bajas”; hay que tener en cuenta que el aumento de las tasas por parte de la Fed “va a ser gradual”.Schandy, de Deloitte, dijo que el movimiento de la Fed “es algo que estaba en línea de lo que se venía haciendo”, aunque la novedad resultó ser “adelantar el momento de subir las tasas”. “

Mientras los movimientos de la Fed sean relativamente graduales no deberíamos salirnos demasiado del escenario más probable”, señaló la analista. Según Shandy, estos pasos significan para Uruguay una confirmación que el mundo “está cambiando”, en el que se tiene que cuidar los precios en dólares y los equilibrios macroeconómicos.