México. América Latina ha adoptado vigorosas medidas para moderar la apreciación de sus monedas, que amenaza la competitividad de sus exportaciones, y tendrá que seguir sacando otras del sombrero mientras no se moderen las inversiones financieras de corto plazo.

Los capitales extranjeros desde hace varios años no dejan de llegar a la región, mayormente exportadora de materias primas.

Los inversionistas han inundado a las economías locales con dólares que son apostados en su mayoría en bonos de deuda, el mercado de dinero y acciones latinoamericanas, poniendo presión sobre las autoridades monetarias.

Los bancos centrales buscan aliviar el fortalecimiento de sus monedas, consecuencia de un dólar débil, altos precios de los productos primarios, un fuerte crecimiento económico y tasas de interés mayores a las del mundo desarrollado.

En Venezuela, en la segunda medida para regular el tipo de cambio en un año, el Banco Central anunció la eliminación de la tasa de cambio preferencial de Bs.F. 2,6 por dólar que regía para la compra de alimentos y medicinas, una medida considerada por analistas como una devaluación efectiva. Ahora la tasa de cambio oficial es de Bs.F. 4,3 y de Bs.F. 5,3 para operaciones a través del Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (Sitme).

Algunos especialistas creen que la medida golpeará a los más pobres del país petrolero, que habría cerrado 2010 con una contracción económica de 1,9% y una alta inflación.

La devaluación es la cuarta desde que el presidente Hugo Chávez introdujo el control de cambios en 2003, en un intento por impedir la fuga de capitales durante un período de turbulencia política.

En Brasil, el real se ha convertido en una de las monedas más sobrevaloradas del mundo, a pesar de las compras diarias de billetes estadounidenses que hace el Banco Central en el mercado para contener su ímpetu.

Barclays Capital dijo en un reporte que, como resultado, espera una depreciación de alrededor de 10% en el peso chileno en los próximos tres meses.

Durante 2010, el Banco Central de Perú intervino en el mercado cambiario comprando divisas por un monto cercano a los US$9.000 millones para limitar la apreciación del sol.

Las compras fueron siete veces mayores a las del año previo y lograron mantener a la moneda local a raya, que cerró el año pasado con una ganancia de 2,77%, mientras la economía registra una de las mayores tasas de crecimiento de la región.

El Banco Central colombiano retomó sus intervenciones en el mercado comprando diariamente al menos 20 millones de dólares para contener el alza del peso, que en 2010 se fortaleció 6,37%. La medida estará vigente al menos hasta el 15 de marzo.

Hasta esa fecha, la autoridad monetaria calcula que las compras sumarán 2.400 millones de dólares.