Puede compararse la situación de América Latina en los años 80 y 90 y la situación de los países europeos endeudados hoy. Sí, puede compararse, dice la profesora Barbara Fritz, del Instituto Latinoamericano de la Universidad Libre de Berlín. Pero con un acotamiento: hay que tener en cuenta que los países latinoamericanos estaban endeudados en moneda extranjera, mientras que los países europeos están endeudados hoy en su misma moneda.

También para el economista el PhD. Rolf J. Langhammer, del Instituto de Economía Mundial de Kiel, América Latina puede ser tomada por Europa como inspiración para analizar el problema de la deuda en algunos países de Europa. Ya a fines de los años 80 debía haberse reconocido en América Latina que el problema de la deuda no puede resolverse con dinero fresco: "Los problemas eran más profundos, el servicio de deuda era demasiado elevado. La misma situación tenemos hoy en el espacio europeo", dice el profesor Langhammer.

El problema no es la liquidez, sino la estructura. "En el caso de Argentina, ya en los años 1996 al 2000 estaba claro que el país no iba a poder pagar, pero igual fue apoyado con programa de liquidez de corto plazo", recuerda por su parte Fritz. "Esos programas iban acompañados de condicionamientos, pero que finalmente no ayudaron mucho". La situación acabó, como es sabido, con un estallido: la cesación de pagos de la Argentina en 2001/2002.

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Y otro paralelo: la salida de Grecia del euro es comparable al abandono del tipo de cambio 1 a 1 con el dólar por parte de Argentina antes del estallido de la crisis de deuda: "La pérdida de confianza sería muy grande, la devaluación también y con ello la deuda en dólares aumentaría mucho expresada en moneda nacional", subraya la Prof. Fritz. Lo que al final efectivamente ocurrió en la Argentina. Ante esa disyuntiva se ve hoy también Grecia en caso de que saliera de la eurozona.

En el caso de Argentina, la cesación de pagos ayudó a crecer, pero esa experiencia también demuestra que lo esencial es una política económica consistente a largo plazo: "Los problemas económicos que tiene hoy la Argentina se deben a la política económica de los últimos ocho años y no al recorte de deuda", agrega. "En los primeros años, la política económica apuntó a un superávit fiscal y una estabilización del tipo de cambio, lo cual fue efectivo".

En todo caso, "para que las deudas puedan disminuir, los países necesitan crecimiento". Tal como se registra actualmente en Irlanda, que ha sabido combinar políticas de austeridad con crecimiento económico. En vista de las aproximaciones entre Podemos y el Gobierno de Venezuela, la Prof. Fritz no recomienda, sin embargo, el modelo venezolano: "Por suerte España no tiene una estructura económica parecida a la de Venezuela, cuya economía es en un 90 por ciento dependiente del petróleo, lo que crea una enorme situación de dependencia de un solo producto".

En cuanto a la redistribución de la renta petrolera, "se lleva a cabo en gran parte en forma discrecional. El rígido sistema de control de precios, el racionamiento, tipos de cambio segmentados y las grandes ganancias en el mercado negro generan increíbles distorsiones económicas". Y eso no sería recomendable para España.