El final de la segunda ronda de relajación cuantitativa (QE2) será en junio, pero ya está generando volatilidad en los mercados financieros y por tanto, surgen preguntas sobre su impacto sobre los activos de América Latina. Michael Hartnett, nuestro estratega en jefe de Renta Variable Global, se mantiene cauteloso hacia el panorama a corto plazo de los activos de riesgo, recomendando que los inversionistas reduzcan el beta de sus portafolios y esperen a ver mejores puntos de acceso.

La implementación de la relajación cuantitativa en Estados Unidos fue un impulso para el desempeño de los activos Latinoamericanos. Mientras que el mercado accionario tuvo un desempeño fuerte durante la primera ronda de relajación (QE1) y antes del comienzo de la segunda, al mismo tiempo, las divisas se apreciaron en todos los países (excepto Argentina) durante el periodo entero.

Por el lado de las tasas, mientras las naciones Latinoamericanas tuvieron que comenzar a retirar el estímulo monetario, los rendimientos se elevaron durante la QE1 y la QE2, pero cayeron entre estos periodos. En términos de apreciación de la moneda, las divisas que más destacaron fueron el BRL, el COP y el CLP. El desempeño del CLP no sólo fue impulsado por los precios del cobre, sino también por el fuerte aumento de los rendimientos chilenos, producto de la normalización de la política monetaria.

El fin de la QE2 impulsará positivamente al Dólar

El dólar estadounidense se debilitó durante ambos periodos de relajación cuantitativa, generando retornos positivos en las divisas de los Mercados Emergentes. Este desempeño incitó a la introducción de controles de capital en Mercados Emergentes para amortiguar la apreciación de las divisas. David Woo, nuestro director de Investigación en Tasas y Divisas Globales, prevé que el fin de la QE2 ayudará a restaurar la prima de riesgo apropiada a los bonos del Tesoro estadounidense, incrementando así la demanda de dólares. De acuerdo a Woo, la paridad EUR-USD alcanzaría el 1.30 al cierre del segundo trimestre, y continuaría con una depreciación gradual del dólar a largo plazo, producto ésta del panorama fiscal estadounidense. Se prevé que los rendimientos de bonos del Tesoro a 10 años aumenten 25 puntos base en la segunda mitad de 2011, mientras el mercado comienza a agregar a los precios la salida de la Fed.

Sufrirán las divisas Latinoamericanas

Mientras el dólar estadounidense se aprecia, el fuerte desempeño que las divisas de América Latina han observado en los dos últimos años encontrará una pausa. Al tiempo que el USD reanude su proceso de debilitamiento en el tercer trimestre, las divisas Latinoamericanas recuperarán su moméntum. Esto dependerá, por supuesto, en cómo se comporten los precios de commodities ante un ambiente algo más apretado en términos de política monetaria en el mundo desarrollado.

Según el análisis de BofAML las divisas más vulnerables de América Latina al corto plazo son el Peso Colombiano y el Peso Mexicano, dado el fuerte desempeño que han tenido recientemente y las asignaciones (allocations) actuales. En el caso del MXN, a pesar de que el presidente del banco central, Agustín Carstens, recientemente declaró que la divisa continúa subvaluada contra las divisas de otros Mercados Emergentes, anticipamos que los recortes a las proyecciones de crecimiento PIB 2011 en Estados Unidos afecten negativamente a la divisa en el corto plazo.

El último periodo de restricción en EEUU no es un buen indicador

El último ciclo restrictivo en Estados Unidos (2004-2007) podría no ser un buen indicador para el desempeño futuro de las divisas Latinoamericanas. En ese entonces, la brecha de producción global estaba cerrada y los precios de commodities vivían un auge. El BRL se apreció durante ese periodo, a pesar de la compresión del spread entre los rendimientos brasileños y estadounidenses. Particularmente para Brasil, la especulación sobre las diferencias de rendimiento (carry trade) continuó siendo atractiva, aun después de este movimiento. En cuanto a Colombia, el par USD-COP era más volátil, pero aún registró algo de apreciación durante el periodo de restricción estadounidense.

Esta vez, el fin de la política de dinero fácil en Estados Unidos probablemente se dará en un ambiente de altos precios de commodities, y divisas Latinoamericanas menos subvaluadas. Por lo tanto, no sorprende que nuestras proyecciones presentan divisas Latinoamericanas más débiles hacia fin de año, en contraste con los actuales precios al contado.

Los rendimientos Latinoamericanos con potencial al alza

Consideramos que el fin de la QE2 y el aumento previsto para los rendimientos de bonos del Tesoro generarán un incremento de los rendimientos en América Latina. Este movimiento también será apoyado por las actuales preocupaciones sobre las proyecciones inflacionarias de la región, aunque nuestra perspectiva es en el sentido de que la inflación actualmente se acerca a su nivel máximo en la mayoría de las naciones Latinoamericanas.Tanto los rendimientos chilenos como los mexicanos tienen una alta correlación con los rendimientos estadounidenses. Para Chile, uno podría argumentar que el movimiento será limitado, dado el rompimiento de la relación entre los rendimientos estadounidenses y chilenos al margen (los rendimientos estadounidenses se mantienen estables pero los chilenos se elevan con la restricción monetaria). Para México, nuestro escenario base es que Banxico no elevará las tasas este año, pero que los rendimientos a largo plazo podrían sufrir presiones por el incremento de los rendimientos de bonos del Tesoro. Mantenemos nuestra recomendación de butterfly receivers utilizando .

Los rendimientos de deuda externa siguen a los bonos del Tesoro

Los rendimientos de la deuda externa de América Latina tienden a seguir los movimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, exceptuando los periodos de alta aversión al riesgo. Al llegar a su fin la QE2, anticipamos un incremento en los rendimientos Latinoamericanos, así como incrementos ligeros en los spreads con bonos del Tesoro. La deuda de alto beta (Argentina y Venezuela) sufrirá más que la de bajo beta. En cuanto al beta alto, seguimos prefiriendo colocar en Venezuela que en Argentina, dado el creciente ruido político en éste último país.