La economía uruguaya está atravesando un momento excepcional, con un fuerte crecimiento económico, una caída empinada del desempleo y una reducción histórica de los niveles de pobreza e indigencia. Sin embargo, este escenario no es propio de la realidad uruguaya sino que es compartido con otros países catalogados como “emergentes dinámicos”. Ni siquiera son una novedad para la historia económica local: ya ha sucedido antes y nunca terminaron bien.

Así se refirió a la actual coyuntura el director académico del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), Ernesto Talvi, durante la conferencia titulada “La economía global, la región y el Uruguay: ¿Dónde estamos parados y qué podemos esperar?”, realizada ayer en el Club de Golf.

Según el experto, Uruguay y la región se encuentran expuestos a las condiciones externas. Una mala salida de la crisis por parte de los países europeos ahogados por el endeudamiento dejaría expuestas las debilidades locales y las de los países vecinos. “Los más golpeados vamos a ser quienes fuimos más beneficiados” por el debilitamiento de las economías desarrolladas, la afluencia de capitales baratos y el crecimiento de la demanda de los productos que Uruguay exporta, explicó.

Vulnerabilidad. La principal debilidad detectada por Ceres es el desequilibrio estructural de las cuentas públicas. Las últimas estimaciones realizadas por el Ministerio de Economía (MEF) arrojan un déficit fiscal a marzo equivalente a 2,7% del Producto Bruto Interno (PBI). Sin embargo, al considerar los ingresos potenciales del Estado, teniendo en cuenta una actividad económica en los niveles sostenibles de largo plazo, el déficit se dispararía a 6,1% del PBI, sostuvo Talvi.

“Estos períodos de plata dulce y altos precios de commodities son períodos de euforia, de exuberancia, de gran sensación de bienestar. Nos lleva a pensar que hay algo bien que estamos haciendo ahora y que antes no hacíamos”, señaló Talvi.

De hecho, comparó lo sucedido en la crisis posterior al estallido de Lehman con otras crisis anteriores de características similares para la región.

Tanto en materia de crecimiento económico como desde la perspectiva cambiaria y la dinámica de la inflación, el gasto público y la pobreza; los países de la región se comportaron de igual manera en los distintos episodios de afluencia de capitales. De hecho, en el mercado cambiario, las grandes depreciaciones respecto al dólar coinciden con períodos de gran afluencia de capitales.

Al respecto, Talvi explicó que Uruguay “está bastante alineado respecto a la región” en materia cambiaria. Sostuvo además que “las grandes devaluaciones se produjeron cuando hubo desalineaciones muy fuertes” respecto al vecindario y aseguró que “hoy no es el caso”.

El peor escenario. Si el euro se deshace y la crisis repercute en un problema de liquidez para los países emergentes, el período de abundancia de capitales para la región llegaría a su fin. Y como todas las experiencias previas similares, tendría consecuencias no deseadas para Uruguay y la región, explicó.

En el pasado, ante el cambio en las condiciones externas, 93% de los países que tuvieron afluencias masivas de capitales debieron enfrentar una reversión severa. Al mismo tiempo, 69% vio fuertemente afectada su actividad económica y 77% enfrentó depreciaciones severas. Al mismo tiempo, 49% sufrió crisis bancarias y 33% tuvo que reestructurar su deuda. De hecho, 17% de esos países terminó con una “cuádruple crisis”. Uno de ellos fue Uruguay. Sin embargo, Talvi explicó que hoy, ante un revés de los flujos de inversiones, el país quizá deba hacer una corrección de su nivel de actividad y su tipo de cambio, pero no a nivel bancario ni de deuda pública. “Esa es una buena noticia”, enfatizó, debido a que “esas dos últimas crisis son las que matan de manera severa a los países”.