Santiago. Una gran noticia recorre  a los países del Sur: Los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) decidieron crear un Banco de Desarrollo para financiar sus proyectos de infraestructuras y un Acuerdo de Reservas de Contingencia.

En la ciudad brasileña de Fortaleza, la cumbre de sus mandatarios adoptó el martes esa decisión, que es estratégica no sólo para esas cinco naciones, sino también para otras emergentes y en desarrollo.

La entidad contará inicialmente con US$100.000 millones para concretar esos proyectos y el Acuerdo de Reservas con otros US$100.000 millones, que servirán para afrontar las turbulencias financieras internacionales, casi siempre relacionadas con crisis iniciadas en Estados Unidos y Europa.

Con estos dos proyectos, las cinco potencias emergentes demuestran su independencia y capacidad para actuar en forma coordinada para defender sus intereses políticos y económicos, y contribuir al desarrollo económico de los países pobres del Sur.

Se ha anunciado que la sede de la nueva institución estará en Shanghai, ciudad que emerge como un potente centro financiero internacional, y el aporte inicial de capital será igual para las cinco naciones.

Para China y Rusia, el nuevo banco contribuirá a ampliar su cooperación económica con las naciones de Asia, Africa y América Latina, mientras que para Brasil, India y Sudáfrica les ofrece, además, la posibilidad de acceder a créditos favorables para estimular a sus respectivas economías.

Esta iniciativa surgió en 2012 en la IV cumbre de los Brics en Nueva Delhi, India, y se concibió como una institución que pudiera servir de contrapeso a donantes tradicionales como Estados Unidos y la Unión Europea y al Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

La idea inicial era "movilizar recursos para proyectos de infraestructura y desarrollo sustentable en los BRICS y otros países emergentes y en desarrollo", para complementar los esfuerzos de instituciones multilaterales para el crecimiento y el desarrollo global.

Por eso, el Banco de Desarrollo de los Brics y su Fondo de Reservas confirman los nuevos vientos que soplan el mundo, que ha visto que las instituciones financieras creadas tras el final de la Segunda Mundial se han ido agotando y aportan poco a los países emergentes de Asia, Africa y América Latina.

Han pasado 70 años de la reunión de Bretton Woods (EE.UU.) que puso en marcha esos organismos, cuya renovación ha sido solicitada por numerosos países, sin que haya habido una respuesta satisfactoria.

Las quejas de las naciones emergentes se han centrado en que esas instituciones financieras deben ser renovadas con nuevos objetivos, que la asignación de financiamiento se adapte a las nuevas realidades del mundo y no impongan políticas económicas que han contribuido a profundizar las crisis.

El presidente chino, Xi Jinping, comentó que con el nuevo banco se quiere "perfeccionar el sistema de gobierno mundial y ampliar la representación y el derecho a hablar en los asuntos internacionales de todos los países emergentes".

Por su parte, la presidenta brasileña, Dilma Roussef, dijo que, con la creación del nuevo banco, el grupo de los Brics "gana en densidad", y no se crea en contra del FMI, sino "a favor de nosotros mismos".

Según el mandatario ruso, Vladimir Putin, el nuevo banco "será la base para grandes cambios macroeconómicos".

Para China y Rusia, el nuevo banco contribuirá a ampliar su cooperación económica con las naciones de Asia, Africa y América Latina, mientras que para Brasil, India y Sudáfrica les ofrece, además, la posibilidad de acceder a créditos favorables para estimular a sus respectivas economías.

Para los Brics, la nueva entidad representará la consolidación de su unidad como institución plurinacional, posibilitando que se eleve su influencia política y se extienda su poder económico.

El tema del financiamiento ha sido un gran problema para los Brics, enfrentados a los desafíos de la desigualdad y la pobreza en sus propias naciones, y ahora asumen también la responsabilidad de ayudar al mundo a alcanzar las metas de desarrollo sostenible.

Además de recursos extras para el financiamiento del desarrollo social en las cinco naciones, la entidad bancaria podría sentar las bases para una concepción del desarrollo económico y social global más equitativo y sustentable.

La primera presidencia del Banco, que estará a cargo de la India, precisará los principios, prioridades y objetivos sobre los cuales se deben basar sus operaciones para los próximos años.

Esta irrupción del banco de los Brics constituye una compromiso viable para establecer un nuevo sistema financiamiento multilateral global, y podría constituirse en un instrumento vanguardista para avanzar en la erradicación de la pobreza y promover el desarrollo sustentable e inclusivo.