La mayoría de las materias primas sufrieron descensos durante la semana pasada, a pesar de un nuevo paquete de medidas de estímulo por parte de la Reserva Federal y por el Banco de Japón.

Esta reacción inicial debería generar un gran alivio a los bancos centrales, acusados de promover la suba de los costos de los commodities y alimentos a través de la flexibilización cuantitativa. El dólar, que ya se había vendido previo a este anuncio, también recuperó en parte su posicionamiento luego de los débiles datos económicos provenientes desde China y la Eurozona.

En el siguiente gráfico se observa que sólo algunas materias primas lograron un desempeño positivo luego del anuncio de la tercera ronda de relajación cuantitativa (QE3), destacándose el mineral de hierro, que continúa con su espectacular recuperación tras el reciente desplome.

El índice de materias primas DJ-UBS de amplia base ha bajado un 3%, una caída mayor al aumento que registrado durante la semana previa al QE3, con el sector de la energía (-4.4%) y la agricultura (-4.6%) como principales contribuyentes de la caída.

El mejor desempeño de la semana ha sido el de los metales preciosos (+1%) mientras que los metales industriales realizaron algunos beneficios, lo que contribuye a mantener posicionado al sector como el de mejor desempeño durante el pasado mes de agosto.

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El precio del crudo cede a la venta. Al liberar el “QEInfinity”, tal como se lo denomina popularmente, la FED desencadenó una nueva suba en el precio del petróleo. Pero, al igual que en el cuento de hadas de HC Andersen,
“El Traje Nuevo del Emperador”, no hizo falta demasiado tiempo para que alguien se percatara de que las cosas no se habían organizado y que las medidas de estímulo por sí solo no iba a elevar los precios del crudo, dado el panorama económico aún sombrío.

Este desajuste solo duró hasta el lunes, cuando una gran venta al final del día desencadenó una caída repentina, en la que el crudo tipo Brent bajó cuatro dólares en apenas segundos.

La corrección continuó en los días posteriores y el miércoles nuevamente se aceleró, cuando el soporte previo que estaba en el promedio móvil de 200 días – un nivel importante utilizado por operadores técnicos - se desplomó.

Finalmente el crudo Brent cayó un 9%, alcanzando su punto más bajo en seis semanas (107,10), antes de encontrar soporte.

Nuevamente, Arabia Saudita se hizo presente con algunas intervenciones que pretenden llevar el precio del Brent al nivel de US$100. Tanto los sauditas como la Agencia Internacional de Energía consideran que el mercado está bien aprovisionado, lo que no justifica el elevado nivel de los precios recientes y cualquier demanda adicional será cubierta mediante un aumento en la producción.

En el frente económico, el euro cedió parte de sus fuertes ganancias en relación al dólar, como consecuencia de que la producción de la Eurozona se desaceleró por decimotercer mes consecutivo en agosto. En China, el índice HSBC flash PMI se estabilizó pero permaneció débil por debajo de 50, lo que apunta a una desaceleración y a un crecimiento aún más débil para el tercer trimestre en comparación con el 7,6% del segundo trimestre.

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Por el momento, los conflictos con Irán ocuparon un lugar secundario, pero la preocupación sobre la inseguridad en Libia tras el ataque al consulado de los Estados Unidos en Benghazi implica que los trabajadores del sector del crudo en el extranjero podrían dudar su regreso al país, poniendo así a la producción en riesgo.

La preocupación sobre las reservas junto con un impacto negativo en los precios alimenta la confusión, mientras que la posible liberación de las reservas estratégicas de crudo se mantiene latente. Esto se constata particularmente en los EE.UU., donde la persistencia de los precios altos de la gasolina inquieta a Barack Obama cuando se acerca el fin de la campaña para ser reelecto como presidente.

Luego de quebrarse el promedio móvil de 200 días de 111.80 dólares/barril de crudo Brent (primer mes cont.) se espera que se establezca un nuevo rango de operaciones entre esa cifra y el soporte a 107,00.

Los fondos de cobertura y otras cuentas apalancadas se vieron forzadas a abandonar sus posiciones largas y lo más probable es que no estarán tan desesperadas por regresar, salvo que se constate una recuperación repentina por encima de 111,80.

Por ahora, el riesgo parece tender a la baja debido al riesgo de una reducción adicional de las posiciones, posiblemente bajando a 103.72, representando el 50% del retroceso de la suba entre junio y septiembre.

El oro y la plata se consolidan antes del próximo movimiento. Tras el anuncio del QE3, dos de los principales beneficiarios potenciales de este estímulo, el oro y la plata, pasaron la semana entera consolidándose. Esto es lógico considerando hasta dónde habían subido ambos metales antes del acontecimiento. Como resultado, se estableció el
soporte en 1760 para el oro y 34 para la plata.

En tanto, el euro volvió a subir por encima de 1,3000 frente al dólar, y ambas divisas cerraron la semana con fortaleza, con miras a un aumento en las próximas semanas.

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Dólar: tasas reales negativas y soportes más débiles. Uno de los efectos secundarios del tercer estímulo monetario de la Reserva Federal ha sido un incremento en las expectativas sobre la futura inflación, lo que nuevamente provocó que las
tasas reales de EE.UU. ingresen en terreno negativo, sirviendo de soporte a activos pagadores de dividendos como los metales preciosos. Tal como se observa más arriba, el dólar más débil durante el último mes también ha brindado soporte.

Un fuerte flujo de inversiones supera una menor demanda física. Tal como se ha recalcado en otros informes, uno de los elementos necesarios para que el oro suba era el regreso de los fondos de cobertura y de otros inversores apalancados. Los holdings de Fondos Negociables en Bolsa continúan alcanzando cifras récord, con el agregado de unas 93 toneladas métricas durante el último mes a un total actual de 2,524 toneladas métricas, según los cálculos realizados por Bloomberg.

Cuando el metal dorado salió del rango en el que se había mantenido durante un mes, los fondos de cobertura finalmente actuaron, como muestra el gráfico. En apenas un mes, las posiciones largas netas no comerciales de futuros de oro y opciones en COMEX aumentaron en 267 toneladas métricas, alcanzando las 634 toneladas métricas. Esto aún está un 30% por debajo de la cifra récord registrada hace un año, cuando el oro alcanzó su máximo de 1,921.

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El soporte persiste pese a al fin de la huelga en las minas de platino. Este commoditie tuvo su mayor caída diaria desde marzo, al finalizar la huelga de casi seis semanas en la mina de Lonmin Marikana, donde se había producido una masacre de trabajadores, luego de que los trabajadores acordaran importantes mejoras salariales. Esto
podría significar el inicio de cierta calma pero también implica el riesgo de reclamos similares en las otras grandes minas de platino.

Durante las últimas seis semanas, al platino recuperó la mayoría de sus pérdidas de los últimos seis meses. Ahora el interrogante es saber qué porcentaje de esa ganancia de 300 dólares en el precio retornará luego del acuerdo de Lonmin.

El más importante es su vínculo con otros metales preciosos, para los que se esperan ganancias adicionales en las próximas semanas y meses. Sumado a ello, la huelga y el corte de la producción dejaron muy reducidos el excedente global y la sensación a futuro es que el precio del platino deberá incluir alguna prima de debido a su gran dependencia de las reservas de Sudáfrica. Seguramente habrá nuevos reclamos exigiendo salarios más altos. Esto erosionará la rentabilidad de las compañías mineras y podría generar un impacto en sus futuros planes de inversión, poniendo así a las reservas en riesgo.

Los granos, con ganancias, pero hay preocupación por las reservas. Tras los últimos datos de la producción brindados por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, los precios de los granos mejoraron gracias a los pronósticos sobre las lluvias tardías durante agosto, que habrían aumentado el rendimiento de la soja y el maíz.

También surgieron indicaciones de que ha comenzado a sentirse la destrucción de la demanda causada por la suba de precios. Según los últimos datos sobre la exportación de maíz de producción estadounidense, las ventas cayeron a un octavo del nivel constatado durante el año anterior y esto ha contribuido a desencadenar la mayor pérdida semanal de los últimos tres meses.

Sin embargo, la preocupación en el corto plazo se centra en el trigo, ya que Rusia continúa enviando señales de conflicto acerca de si implementará o no restricciones a la exportación luego de la sequía veraniega que ha provocado una baja de 25% en el rendimiento.

Esta restricción se aplicó por última vez en 2010 y afectó la reputación de Rusia como tercer exportador mundial. Los ministros trataron de evitar que esto se repita, pero con el aumento de los precios domésticos y el tambaleo de las acciones podría ser sólo cuestión de tiempo. Si esta restricción se concreta, los precios del trigo de producción europea y estadounidense se verán presionados a la suba dado que los compradores de medio oriente y del norte africano deberán buscar otros proveedores distintos de Rusia.