Durante la Segunda Guerra Mundial, el poder de Estados Unidos y la Unión Soviética era regularmente medido en oro, plata y bronce.

Los últimos Juegos Olímpicos han sido una batalla entre China y Estados Unidos, con los norteamericanos triunfando en Atenas 2004 y los asiáticos imponiéndose en su propia tierra cuatro años después en Pekín.

Muchos comentaristas ven ese cambio como un símbolo del declive de Estados Unidos y el peso cada vez mayor de China a partir de su crecimiento económico.

Sin embargo, el siglo XXI podría implicar un mundo multipolar. ¿Qué dice el medallero olímpico sobre el reparto de poder global en la actualidad?

Una manera de medir el cambio es comparar el éxito relativo del Grupo de los Siete -o G7-, conformado por los siete países más ricos del mundo, y del Brics, que integra a los cinco estados que más rápido se están desarrollando.

En los últimos cuatro Juegos Olímpicos de Verano, el G7 -Canadá, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Italia, Japón y Estados Unidos- mantuvo su liderazgo sobre los Brics: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica.

En 1996, el G7 ganó el 38% de las medallas de oro disponibles, más del doble del 17% que obtuvieron los integrantes del Brics. En los Juegos del 2008, el G7 logró el 32% en comparación con un 26% para los Brics.

Pero la brecha se está achicando. En 1996, el G7 ganó el 38% de las medallas de oro disponibles, más del doble del 17% que obtuvieron los integrantes del Brics. En los Juegos del 2008, el G7 logró el 32% en comparación con un 26% para los Brics.

Hay diferentes modos de medir el éxito en medallas. Además de comparar el porcentaje de preseas doradas, puede asignarse una puntuación a la obtención de medallas: tres puntos por oro, dos por plata y uno por bronce.

"Una puntuación por medalla como esa es como se obtiene un sentido de la totalidad del logro", dijo Simon Shibli, profesor de gestión deportiva en la Universidad Sheffield Hallam. Al observar lo que Shibli llama "participación" uno también tiene en cuenta el aumento del número de eventos.

Un análisis fiel solo puede hacerse desde 1996, cuando Rusia empezó a competir de manera independiente de nuevo. Pero usando a la Unión Soviética como apoderado de Rusia, es posible obtener una comparación para un período mucho más amplio.

Reuters observó información de medallas remontándose a los primeros Juegos de la era moderna en Atenas en 1896 y encontró algunas tendencias interesantes. En términos generales, se pueden dividir los últimos 116 años en cuatro períodos principales:

La primera mitad del siglo XX -en los Juegos, al igual que en mundo real- es una historia de dominio occidental. Eso no es una sorpresa. Para los Brics -nombre acuñado recién en el 2001-, solo India y Sudáfrica competían en Olímpicos de manera regular.

En las tres décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, el crecimiento del poder deportivo de la Unión Soviética ayudó a los Brics a equipararse con el G7. El largo boicot de China a los Juegos significó que, hasta 1980, la Unión Soviética se llevara más del 95 por ciento de las medallas del

Brics. Gracias a los boicots de Estados Unidos y luego de los soviéticos, los años 80 se caracterizaron por mucha estabilidad. Es difícil decir mucho, ya que los dos países principales son obvios: la URSS ganó el 39% de las preseas de oro en los Juegos de 1980 en Moscú y Estados Unidos obtuvo el 37% de las mismas en Los Angeles 1984.

Las últimas dos décadas son las primeras en que puede verse una carrera más pareja entre los BRICS y el G7. La desaparición de la Unión Soviética implicó que Rusia volvió a ser Rusia y China, que regresó a los Juegos en 1984 tras una prolongada ausencia, se tomó el evento con mucha más seriedad.

China. China es la fuerza dominante tras el reciente crecimiento de los Brics -al igual que en el mundo real-, que superó a una Rusia que caía levemente en el 2008 como el máximo ganador de medallas de los países del grupo.

China se benefició de ser anfitriona de esos Olímpicos, pero su creciente dominio también es resultado de la gran cantidad de recursos destinados a alcanzar la gloria deportiva, de acuerdo a Shibli.

La actuación del país en Seúl 1988, cuando terminó undécimo en el medallero, "fue vista como una humillación nacional", destacó. "En el 2008, las 100 medallas de China representaron el logro acumulado de unos US$8.000 millones de inversión".

Pero si se lo toma con una visión de mercado, el poderío deportivo de los Brics no alcanza su crecimiento económico, de acuerdo a John Hawksworth, economista jefe de Price Waterhouse Coopers.

"El crecimiento de los Brics en términos de PIB no se traduce de la misma forma en los resultados olímpicos, con excepción de China, que realmente ha crecido en las dos escalas", señaló.

"Parte de la razón es que India no aparece en el medallero. En India tienen locura por el crícket y el hockey es el único deporte en el que India tiene un éxito sostenido", remarcó.

Los Juegos de Pekín fueron los primeros en los que India ganó más de una medalla desde 1952.

Sudáfrica también "tiene una cultura deportiva pero está enfocada principalmente en deportes como el crícket, que no está en los Olímpicos", comentó Hawksworth. "Por eso su participación en el medallero no es tan alta dentro de los Brics", añadió.

Por su parte, Brasil ha ganado más medallas en los últimos cuatro ciclos olímpicos, pero sus logros están por debajo de su crecimiento económico. El gigante sudamericano es la sexta economía mundial pero nunca llegó tan alto en el medallero.

La presencia de los países del G7 ha decaído un poco en las últimas décadas, sostuvo Hawksworth, pero no tan dramáticamente como su participación en el PIB a nivel mundial.

Los países del G7, y en particular Estados Unidos, continúan dominando los Juegos; el mercadeo y la profesionalización de los deportes ha mantenido muy alto el estándar de sus competidores.