Lima. Perú y Chile mejorarán su relación política y económica si el tono conciliador del presidente electo Ollanta Humala prima sobre sus raíces nacionalistas, principalmente en momentos clave como el fallo de un histórico diferendo marítimo entre ambos países.

Humala, quien en el pasado lanzó duras palabras hacia Chile, visita el miércoles Santiago con una postura moderada que comenzó a despejar temores entre los inversores chilenos que en la última década han destinado US$10.000 millones a la próspera economía peruana.

También arriba con la promesa de dar un enfoque "integral" a la relación entre las dos naciones, dejando de lado el concepto de "cuerdas separadas" concebido por el actual presidente Alan García para que los lazos económicos y comerciales avanzaran pese al litigio limítrofe.

"La tesis de las cuerdas separadas tiene un error y es que nunca están separadas, es más, se cruzan entre ellas y lo pueden hacer aún más cuando estamos a poco tiempo de una resolución de la Corte Internacional de Justicia", dijo el experto en política internacional Oscar Vidarte.

La relación entre Perú y Chile sufre de altibajos desde que se enfrentaron en una guerra a fines del siglo XIX.

Hasta el momento, los lazos comerciales y las inversiones entre Perú y Chile han esquivado los tropezones políticos, como cuando en el 2009 Lima acusó a Santiago de espionaje militar y llevó la relación a su nivel más bajo en años.

Pero la tensión escaló en el 2008, cuando Lima presentó una demanda ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya por considerar que su frontera marítima con Chile no está definida.

Santiago asegura que el tema fue zanjado con la suscripción -en 1952 y 1954- de tratados que para Lima son sólo convenios para fijar la actividad pesquera en la zona rica en recursos.

El litigio entrará próximamente en la fase oral y el fallo podría ser revelado en el 2012 o el 2013.

Calmar la ideología. "Lo que dice Humala es: 'no podemos ver los temas de manera separada, es imposible, más aún cuando mañana hay una sentencia que va a ser más favorable a uno u otro país'. Es innegable que eso puede afectar las relaciones comerciales", agregó Vidarte.

Vidarte consideró clave que, en esta primera etapa, Humala y el presidente chileno, Sebastián Piñera, sienten las bases de la futura relación.

Y para ello, Humala también deberá evitar en su mandato de cinco años caer en "concepciones nacionalistas muy ideologizadas que terminen dando prioridad a aquellos aspectos de la agenda negativa (como el diferendo marítimo) que nos van a llevar a un alejamiento en las relaciones con Chile".

Hasta el momento, los lazos comerciales y las inversiones entre Perú y Chile han esquivado los tropezones políticos, como cuando en el 2009 Lima acusó a Santiago de espionaje militar y llevó la relación a su nivel más bajo en años.

Pese a los roces, las dos naciones sellaron ese mismo año un tratado de libre comercio, que fue criticado por la bancada nacionalista en el Congreso.

En el 2010, por ejemplo, Perú fue el principal receptor de inversión chilena directa con unos US$1.829 millones, según cifras oficiales.

Las bolsas bursátiles de Santiago, Lima y Bogotá también iniciaron recientemente operaciones conjuntas.

Nuevas oportunidades. Pesos pesados del sector minorista chileno como Cencosud -que controla la mayor cadena de supermercados peruanos, Wong-; Falabella y Ripley han tenido a Perú como una pieza clave en sus planes de expansión en la región.

Y, según algunas compañías, el país andino lo seguirá siendo bajo el Gobierno de Humala.

"La victoria de Humala constituye una oportunidad para nuevas inversiones en el Perú, así como pudiera significar un cambio en las prioridades del Gobierno peruano", dijo Patricio Navia, analista político y profesor de la Universidad de Nueva York.

Navia agregó que en el corto plazo algunos sectores, como el minorista y de aerolíneas, podrían afrontar más regulaciones.

Pero más adelante, esas mismas empresas tendrían nuevas oportunidades que le permitirían un mejor posicionamiento de mercado, agregó.

Humala prometió durante la campaña promover la creación de una "aerolínea de bandera nacional" con capitales privados y del Estado, en una abierta competencia con la chilena LAN, una de las mayores del sector en Latinoamérica y que domina el mercado aerocomercial local.

Al otro lado de la frontera, las inversiones peruanas son significativamente menores, al alcanzar unos 2.500 millones de dólares en la pasada década, en parte debido a que regulaciones chilenas han impedido la entrada de grandes jugadores, como por ejemplo el Banco de Crédito, el mayor de Perú.

No obstante, algunas empresas peruanas sí dieron el salto al vecino país en los últimos años, como el Grupo Brescia que adquirió en el 2009 la mayor cementera de Chile por US$555 millones.