Sala de Inversión. A pesar del repunte que obtuvo el oro al cierre de 2012, la coyuntura para el precio del metal más popular de la última década, ha estado presentando inconvenientes.

Y es que en los últimos meses, el creciente de incremento de algunas economías está aumentando el riesgo de optar por una flexibilización cuantitativa (QE) antes de tiempo, llevando al precio de este metal a sufrir importantes variaciones, con especial tendencia a la debilidad, bajando US$1.640 por onza, sin expectativa alguna de un repunte.

Por otro lado, a la recesión del metal, se le atribuye también el alza en el mercado de acciones, que, inevitablemente, motiva a los inversores a buscar otras posibilidades de inversión, afirmó Ole S. Hansen de Saxo Bank.

Así que, por el momento, se está en búsqueda de algo que realmente reavive el mercado, que no ha llegado por ahora. Existe un canal de tendencia bajista y el riesgo está actualmente en precios más bajos, pero sólo a corto plazo. No se observa que los precios se muevan finalmente por debajo de la zona de US$1.590, que es todavía 50 dólares por debajo de donde se encuentra actualmente. El real valor del oro se ubica a largo plazo, por lo que se estima un aumento de precios al final de este año.

Pero por ahora, existe cierto cansancio por parte de los compradores. Los inversores manifiestan algo de incertidumbre hacia la dirección del oro en el corto plazo. Potencialmente, se necesita ver algo más de corrección para atraer de nuevo las posiciones compradoras de los inversores. Una vez que el oro consiga llegar alrededor de la zona de 1.700 dólares por onza, podría ser la señal para un nuevo repunte del mercado.