La regulación del gobierno argentino para la compra de dólares y la depreciación de la moneda de ese país en el mercado negro acarreará problemas, en el corto plazo, para la industria turística uruguaya, que en gran parte depende de la llegada de argentinos.

La dificultad de acceder al billete estadounidense les da pocas opciones a los argentinos, pero todas ellas van en el sentido de acceder a un dólar más caro del regulado por el gobierno de Cristina Fernández, explicó el gerente del departamento de economía de CPA Ferrere, Alfonso Capurro.

Eso impacta directamente en el encarecimiento de Uruguay para el turista argentino y, si la situación dura unos meses, alcanzará para ver resentida la temporada estival 2012.

Capurro, especializado en temas de macroeconomía, finanzas internacionales y mercados financieros, dijo que “si la situación actual sigue hasta fin de año, y el gobierno argentino no logra controlarlo, hay una devaluación de hecho, lo que provoca un efecto de competitividad que perjudica a Uruguay”.

Agregó que “para los argentinos es más caro conseguir dólares y Uruguay va a quedar caro”. “No sabemos si eso va a durar hasta fin de año o no. El primer impacto es el temor de que si esto se consolida puede generar algún ruido con la demanda de turismo de argentinos hacia Uruguay”, expresó.

Consultado sobre si la pérdida de competitividad que sufrirá el turismo se puede trasladar al comercio exterior uruguayo, Capurro indicó que “habrá que verlo”, ya que “algunas empresas argentinas pueden acceder a algún tipo de cambio interbancario y hay sectores que tienen más restricciones que otros”. “Está todo muy turbio pero, en general, sí implica al resto del comercio”, agregó.

De todas maneras, recordó: “Lo que te dice la teoría económica es que, si en los hechos hay una devaluación, un país como Argentina en la situación que está hoy, con desempleo bajo, con crecimiento y demanda interna muy fuerte, probablemente traslade esa devaluación a precios muy rápidamente”.

En ese sentido, agregó que “el efecto de competitividad va a durar solamente unos pocos meses y después la inflación va a encarecer de nuevo a los argentinos y le va a permitir a Uruguay recuperar la competitividad bilateral”.