Los analistas remarcaron a Télam que "una manera de ver esto es observando cómo se comportan los contratos de dólar futuro, y su diferencia con el tipo de cambio actual".

En ese sentido, subrayaron que "si las partes creen que el dólar tendrá un valor mayor, es decir, que se devaluará, los contratos se pactan a un precio más alto que la cotización actual".

"Los valores futuros simplemente expresan las expectativas de los distintos agentes económicos", puntualizaron los expertos del GEENaP.

Al respecto, precisaron que "a fines de enero, días antes de producirse el deslizamiento cambiario hasta alcanzar valores de convergencia en torno de los 8 pesos, la brecha entre el tipo de cambio presente y el contrato de dólar a setiembre alcanzó un máximo de 33%, mientras que con respecto a diciembre llegó a ser de 54%".

En cambio, pusieron de relieve que a instancias de las medidas que el Gobierno tomó en las semanas posteriores a la devaluación, "entre las que se destacan el aumento de la tasa de interés y la reducción de las tenencias de dólares de los bancos, la brecha entre la cotización presente y los contratos a futuro se redujo a 12% para setiembre y a 25% para diciembre".

Es decir, que en el primer caso, las medidas económicas permitieron un recorte de 63,64% de la brecha; y en el segundo, de 53,71; dando cuenta de mejores visiones del mercado al respecto y ninguna posibilidad de devaluación en lo que resta del año.

Nunes Chas y Rodríguez Use destacaron que "en el inicio del año, el mercado cambiario se posicionó como el ámbito de mayor disputa entre los grupos económicos y el Banco Central".

Remarcaron que "sectores con poder de mercado, a partir de acciones especulativas, buscaron influir en la cotización del tipo de cambio, de manera de ubicarlo por encima del valor establecido por las autoridades económicas".

Señalaron que estos mismos sectores todavía "buscan influir", ya que puntualizaron que "algunas consultoras económicas, pregonan, para el segundo semestre del año, un fin de la `pax cambiaria` que obligaría realizar una nueva ronda devaluatoria".

Sin embargo, los analistas del GEENaP pusieron de relieve que "las acciones realizadas por el equipo económico permiten dar certezas sobre el devenir económico, manteniendo el control de las variables económicas, entre ellas, el tipo de cambio, frente a las presiones de los sectores dolarizados que buscan forzar una nueva ola devaluatoria para el segundo semestre del año".

Afirmaron que estas medidas "sumadas a la normalización de la deuda con el Club de París, las reuniones con distintos organismos multilaterales para acuerdos de créditos y la fuerte afluencia de dólares producto de la liquidación de cosechas de granos durante el primer semestre, permitirán reforzar las reservas del Banco Central de manera de dar por tierra las maniobras especulativas, tan perjudiciales para el conjunto de los trabajadores".