Los analistas de Wall Street coincidieron en que el escenario 2010-2011 no será fácil para el gobierno argentino de Cristina Fernández, ya que la inflación podría convertirse en un difícil obstáculo.

Aunque el canje de deuda argentina podría poner paños fríos a la economía argentina, en Wall Street estiman que hay que dudar de la la capacidad de pago de mediano plazo de Argentina, según publica La Nación.

Informes de Wall Street difundidos ayer en relación con la Argentina consideran que, a pesar de que la operación para avanzar en la salida del default se lleve a cabo, su capacidad de pago está puesta en duda, sobre todo de cara a 2011.

"Aun cuando haya un acuerdo exitoso con los holdouts y a menos que haya un cambio creíble en el régimen de política económica, el deterioro del riesgo global significa que la capacidad de la Argentina de financiar su deuda seguirá dependiendo de su performance exportadora", señaló Boris Segura, en un informe del Royal Bank of Scotland.

Asimismo, en la consultora Eurasia, el analista Daniel Kerner subrayó con preocupación los cambios en la conducción del Banco Central argentino (BCRA), porque "relajarán más la restricción presupuestaria oficial, permitiendo que el gasto siga creciendo en niveles altos".

Un informe de Eurasia subraya que, tras alcanzar un aumento del 30% en 2009, el gasto seguirá en alza este año, lo que "contribuirá a una mayor inflación". Tras la salida de Martín Redrado del BCRA, según Kerner, "la política económica se volverá más errática e impredecible".