Sao Paulo. La economía de Brasil, que está en proceso de maduración, ya no crecerá al ritmo de la década pasada y se establecerá en una tasa moderada del 4% al 5% anual, un ritmo que aún ofrece amplias oportunidades de inversión, dijeron economistas.

La nueva etapa de crecimiento de Brasil, que sigue a diez años de sólida expansión, está en el medio entre su pasado reciente como caso perdido y su objetivo de convertirse en un país desarrollado.

La situación abre dos puntos de entrada clave para los inversores que buscan poner un pie en Brasil: la restauración de la decrépita infraestructura y la expansión de los mercados de consumo, ante una clase media que cada años se engrosa con miles de brasileños con mejores ingresos.

Estas fueron las opiniones de economistas que participaron en el panel "La B en BRIC" sobre el futuro económico de la mayor economía latinoamericana, dentro del Foro de Reuters sobre Inversión en América Latina, en Sao Paulo.

"Crecer más de un 5% es muy difícil para cualquier país (de ingresos medios) que no esté saliendo de una guerra", dijo Joaquim Levy, estratega jefe de Bradesco Asset Management.

"Cuando Brasil estaba creciendo a un 9% y 10%, estaba en una fase similar a la de algunos países en Asia, que era básicamente urbanización y mucha gente entrando al mercado laboral", añadió.

La expansión del 7,5% de Brasil en el 2010, la más alta en 24 años, seguramente será la mayor por un tiempo, porque el alza de las tasas de interés y un menor gasto público enfriarían el crecimiento a cerca del 4,5%.

El país ahora tendrá que concentrarse en expandir los congestionados puertos, restaurar las carreteras repletas de baches y una deteriorada red ferroviaria, que se ha convertido en una seria limitación para la expansión de la industria y las exportaciones.

Eso presenta tanto un desafío clave para el Gobierno como una oportunidad para inversiones financieros y empresariales en los próximos años, dijo Levy, quien fue secretario del Tesoro durante el Gobierno del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Apuesta en mercado de consumo. El actual gobierno de la presidenta Dilma Rousseff necesita hacer avanzar la legislación que pueda ayudar a rebajar los costos laborales y reducir la carga impositiva de las compañías, opinó Luiz Fernando Figueiredo, socio de Maua Sekular Investimentos en Sao Paulo.

"La carga impositiva (de Brasil) está al nivel de un país desarrollado, pero sin los beneficios de un país desarrollado", dijo Figueiredo, un ex funcionario del Banco Central.

"Esto hace la vida de las compañías muy costosa, muy difícil. Es un tema que debe ser tratado en el futuro cercano", añadió.

Las principales industrias de materias primas de Brasil, desde las agrícolas a las mineras, se mantendrán atractivas en los próximos años.

Pero los inversionistas también deberían concentrarse en las empresas de bienes de consumo, que se beneficiarán de la continua expansión de la clase media del país, que ahora abarca más de la mitad de la población.

"Si haces un pronóstico para los próximos cinco años, llegas a la conclusión de que a la tasa actual vas a incorporar a otros 27 millones de nuevos consumidores", dijo Ilan Goldfajn, economista jefe del Itaú Unibanco, el mayor banco privado de Brasil.

"Por lo tanto, esta es una nueva era, consumo doméstico", agregó Goldfajn, que también es un ex funcionario del Banco Central.