La Habana. Lo que se perfila como el giro más profundo del modelo socialista cubano en décadas podría quedar atrapado en una contradicción entre medidas para liberalizar la economía y la ideología añeja de una cúpula con pocas caras nuevas.

Analistas consultados por Reuters creen que el congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC), que concluyó este martes, dio luz verde a reformas vitales para sacar del foso a la economía, pero dejó a la sombra un esperado "rejuvenecimiento" de su cúpula gobernante.

"Es irónico pero un congreso que ha abogado por sustanciales reformas ha elegido a un buró político conservador para implementarlas", resaltó Arturo López-Levy, experto de Cuba de la Universidad de Denver en Estados Unidos.

No obstante, observó que en un buró político de sólo 15 miembros los tres integrantes más jóvenes provienen de la esfera económica, entre ellos el nombrado zar de la reformas Marino Murillo, de 50 años. .

"Es evidente que el proceso de cambios tendrá su baluarte institucional en la creada Comisión para la Implementación y el desarrollo de la reforma económica encabezada por el ex ministro de Economía Marino Murillo", dijo.

El buró político elegido el martes incluye a seis generales, entre ellos el presidente Raúl Castro, cuyas edades oscilan entre 69 y 79 años.

En la cúpula del PCC, Raúl es escoltado por un grupo de veteranos aliados que han ocupado cargos de gobierno y del Partido por décadas, entre ellos el primer vicepresidente José Ramón Machado Ventura, de 80 años, quien fue elegido número dos del Partido Comunista para los próximos cinco años.

Raúl Castro, de 79 años, reemplaza a su hermano Fidel, de 84 años, a quien otorgó "un lugar cimero" en la historia del país al margen de que está alejado de los cargos públicos desde el 2006 por razones de salud.

En la cúpula del PCC, Raúl es escoltado por un grupo de veteranos aliados que han ocupado cargos de gobierno y del Partido por décadas, entre ellos el primer vicepresidente José Ramón Machado Ventura, de 80 años, quien fue elegido número dos del Partido Comunista para los próximos cinco años.

Machado, médico de profesión, integrante de la guerrilla de Fidel Castro que derrocó al dictador Fulgencio Batista en 1959 y quien ha ocupado responsabilidades claves dentro del Partido Comunista, es percibido como un militante comunista con ideología de línea dura.

"Claramente, el nombramiento de Machado indica que los históricos continuarán dominando el proceso", dijo a Reuters Christopher Sabatini, director de Americas Society and Council of the Americas, con sede en Nueva York.

"Legado" de Raúl

El congreso aprobó más de 300 reformas con vistas a reflotar la dilapidada economía socialista, de lo cual el Gobierno cubano ha culpado a un embargo comercial impuesto por Estados Unidos hace décadas.

El encuentro, que reunió por cuatro días a unos 1.000 delegados, anunció para enero próximo una conferencia que deberá examinar la propuesta de limitar a dos períodos de cinco años cada uno el tiempo de permanencia en los cargos estatales y del partido.

Disidentes cubanos que han exigido por años la instalación de un modelo político multipartidista expresaron su decepción con parte de los resultados del congreso y de la elección.

El economista disidente y ex preso político cubano Oscar Espinosa Chepe dijo, por ejemplo, que esperaba "más jóvenes" en la única fuerza política legal en la isla, aunque aplaudió ciertos nombramientos.

"La elección de Marino Murillo y de Adel Yzquierdo (Ministro Economía, 65 años) al buró (político) es una inyección de sangre joven que pueden aportar al futuro de Cuba, son gentes con mentes más frescas", comentó por teléfono a Reuters.

Para Paolo Spadoni, profesor de ciencias políticas en Augusta State University de Georgia, la elección "demuestra que la supervisión de las nuevas medidas económicas aprobadas en el congreso es tan importante como las mismas medidas".

Spadoni resaltó la elección de Murillo, Yzquierdo y Mercedes López, quien es líder del partido en La Habana, como claves para las reformas.

Al abrir el congreso el sábado pasado, Raúl Castro dijo que es una "vergüenza" que tras medio siglo de poder, el Gobierno y el partido cubano no habían conseguido formar su reemplazo.

Durante la presentación del nuevo comité central de 115 miembros, dijo en cambio que veía entre ellos el reemplazo para la generación histórica que hizo la revolución de 1959.

Y hasta justificó la avanzada edad de la mayoría de los 15 miembros del buró político al decir que era "lógico" que los históricos permanecieran en la cúpula.

Pero su sugerencia de limitar el período en los cargos del partido y en el Gobierno animó a la isla, donde más del 70 por ciento de la población nació después de la revolución de 1959 y no ha conocido a otros gobernantes.

Observadores ven el resultado a futuro.

"(De aprobarse) impedirá a los líderes futuros de hacer lo que los hermanos Castro hicieron", agregó Spadoni, aludiendo al más de medio siglo que ha pasado en el poder tras la revolución de 1959.

"Un legado clave de Raúl Castro será el de poner fin a la inmovilización en las más altas esferas de poder que ha caracterizado el sistema político cubano en los últimos 50 años", consideró.

Raúl Castro reemplazó a Fidel primero de forma provisional en el 2006, hasta que en el 2008 abrazó la presidencia, desde donde emprendió una cruzada económica para intentar sacar de la crisis el sistema y hacerlo perdurar.

Durante el congreso dejó clarísimo que el socialismo no está en discusión, pero la apuesta de Castro dependerá de cómo avance su plan de reformas, que incluye el recorte de medio millón de empleos estatales, la expansión del sector privado y cooperativo, apertura del mercado inmobiliario y descentralización, pero sin abandonar el modelo planificado.

Pero el recorte de empleos estatales y subsidios propuesto por Raúl, en los que según ha dicho avanzará "sin prisas pero sin pausa", podrían encontrar resistencia entre los cubanos que deben sobrevivir con bajos salarios pero han sido compensados en parte con una canasta mínima de alimentos y servicios subsidiados.

"Tomé clases de salsa (...) aprendí que es un paso atrás y otro adelante, y a pesar de ir hacia adelante y hacia atrás se termina avanzando", figuró Sabatini, de The Americas Society.