Las remesas que envían los migrantes a México –que el año pasado marcaron un récord histórico al ubicarse en US$26,970 millones están en riesgo ante la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de aplicarles un impuesto, advirtió en entrevista James Salazar, economista senior de CI Banco.

Para BBVA Bancomer, las amenazas del nuevo mandatario estadunidense de aumentar el costo para el envío, o su limitación, explican en parte el crecimiento de 25,1% de este flujo de divisas a México observado en noviembre, y el aumento de 6,2% en diciembre del año pasado, cuando ingresaron al país US$2.336.4 millones por ese concepto, cifra 6,2% superior a la registrada en igual mes de 2015.

Mario Correa, director de Estudios Económicos de Scotiabank, estimó que para 2017, el envío de remesas familiares provenientes de Estados Unidos se verá presionado por las tensiones entre el gobierno norteamericano y México, por lo que podrían disminuir a unos 21 mil millones de dólares.

El anterior récord data de 2007, cuando se ubicaron en US$26,059 millones.

Se estima que las remesas se ubicaron como la segunda fuente de divisas del país, después de las exportaciones automotrices, y superaron ampliamente la captación por la exportación de petróleo crudo, que el año pasado se ubicó en US$15,575 millones, afectada por la baja del petroprecio. También  se calcula que las remesas habrían sobrepasado a la IED y al turismo durante 2016.

James Salazar precisó que existe el peligro de que las remesas sean menores en 2017, y que en el corto plazo, en uno o dos meses, disminuyan de forma importante en caso de que Trump les aplique un impuesto o imponga restricciones para complicar los envíos.

Sí hay una amenaza para las remesas, sobre todo porque se le quieran poner un impuesto o retenerlas; esto puede pasar, sobre todo si la administración Trump decide hacerlo lo puede hacer, y si se establece una medida restrictiva quizás se disminuyan las remesas uno o dos meses, en lo que quienes envían remesas encuentran el modo de sacarle la vuelta, pero se esperaría que después se vuelvan a recuperar”, indicó.

Añadió, que se estima que cualquier medida no impida el envío y lo único que podría pasar es que lo haga más oneroso, elevando los costos de transacción.

Lo que puede pasar es que si la economía de EU empieza a tener dificultades, sobre todo en el sector de la construcción, ahí, por una razón económica, el monto de remesas podría ser menor y no se repetiría el récord de 2016”, recalcó.

En promedio en los últimos 10 años han estado entre US$23 o US$24 mil millones y lo que podría pasar es que bajaran hasta los US$20 mil millones, calculó James.

Este récord de cerca de US$27 mil millones se explicó también porque la economía de EU está cerca del pleno empleo, lo que aumentó la contratación de todo tipo de trabajadores, incluyendo los inmigrantes.

Economistas de Banorte IXE expresaron que “hacia delante el crecimiento de los flujos de remesas estará determinado por la incertidumbre en torno al futuro de la política migratoria de Trump, ya que los trabajadores migrantes mexicanos sin ciudadanía probablemente continuarán descontando una mayor probabilidad de ser deportados”.

Consideramos que el flujo de remesas de enero y febrero estará explicado por este factor”, subrayaron.

En ese entorno, el martes se anunció que el presidente Enrique Peña Nieto enviará una propuesta de reforma para fortalecer la intermediación bancaria a fin de proteger el proceso de envío de remesas desde Estados Unidos.