Este nuevo período presidencial tiene como base una economía con altos desequilibrios. En el mediano y largo plazos, el nivel de los precios puede comenzar a incidir en la calidad de vida de muchos venezolanos.

El gobierno ha insistido en los últimos 10 años en que la mejor vía para contener el alza de los precios es la política de controles. Una década ha pasado y aún la anhelada tasa de un dígito en la inflación no llega, pero se muestra optimista en poder alcanzarla a mediano plazo.

Mientras, el reto en 2013 será cerrar el indicador con la meta propuesta de 14% a 16%, y para el candidato del oficialismo, Nicolás Maduro, descontar las consecuencias negativas hacia el gobierno que hoy también preside, de una alta inflación y caída del poder adquisitivo, durante la campaña electoral que tendrá el país en breve.

Analistas resaltan que las autoridades monetarias y financieras no sólo arreciarán con los controles, sino que ampliarán la lista de bienes sujetos a fijación de precios. Explican que si no se integra la política monetaria dentro de un plan macroeconómico completo, los controles seguirán siendo "pañitos calientes".