México y el resto de los países emergentes interesados en quedarse con la dirección del Fondo Monetario Internacional (FMI) pueden presentar batalla si deciden unir fuerzas, creen expertos latinoamericanos en Washington.

México fue uno de los primeros países en plantear una candidatura oficial, la de su gobernador del Banco Central, Agustín Carstens.

Pero todos los ojos están puestos en la actual ministra de Finanzas francesa, Christine Lagarde, considerada la persona ideal en Europa para suceder a Dominique Strauss-Kahn.

Una de las razones esgrimidas por algunos gobiernos europeos para apoyar a Lagarde es su conocimiento de la actual crisis en Grecia, Irlanda y Portugal, todos ellos países bajo ayuda del Fondo.

"Cuando el mundo en desarrollo estaba en crisis, como la mexicana de 1995, nadie decía que tenía que haber un latinoamericano" al frente del Fondo, declaró a la AFP Claudio Loser, que fue director para América Latina del organismo.

Loser asegura incluso que cuando estalló la crisis de la deuda en Argentina, en 2001, tuvo que finalmente dejar su cargo en el Fondo tras recibir sugerencias de que podía haber incompatibilidad de intereses.

"Ese argumento es inválido, aunque conveniente", explicó.

"Este es el momento de llamar gente capaz de manejar crisis financieras y los miembros de los países emergentes tienen más capacidad que los europeos, por su experiencia", añadió.

"Me preocupa el conflicto de interés" con la candidatura de Lagarde, señaló Arturo Porzecanski, economista y analista del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).

"El Fondo pudiera perder su objetividad y ser capturado como una fuente fácil de financiamiento" con un europeo al frente, explicó.

"Carstens es a mi modo de ver el mejor candidato, pero no tiene suficiente apoyo entre los emergentes", lamentó Loser.

Brasil se ha mostrado hasta el momento cauto en el debate sobre la sustitución de Strauss-Kahn al frente del Fondo.

"Si los emergentes quieren algo, tendrán que pelearlo", predijo Liliana Rojas-Suárez, ex alta funcionaria del FMI y experta del Centro para el Desarrollo Global, para quien el candidato ideal es el ex gobernador del Banco Central brasileño, Arminio Fraga.

Fraga sin embargo tampoco es candidato oficial de Brasilia.

La candidatura de Cartens podría tener posibilidades si se produce un empate entre los países europeos y asiáticos, siempre y cuando Estados Unidos no preste apoyo a Lagarde, cree Pete Morici, profesor de Políticas Públicas de la Universidad de Maryland.

"Si los asiáticos y brasileños plantean realmente objecciones a un europeo, entonces un candidato de compromiso norteamericano es posible", opinó.

"No sería malo pedirles a los candidatos que, de ser elegidos, prometan quedarse en el cargo durante todo su periodo. Los últimos tres jefes del FMI, todos europeos, naturalmente, renunciaron antes de tiempo", criticó Moisés Naim, economista del Fondo Carnegie para la Paz y columnista del diario El País de Madrid.