Sala de Inversión. Tanto las economías desarrolladas como las emergentes han mostrado, durante los últimos dos años, un crecimiento mediocre en alrededor del 2%. Los obstáculos con los que se han topado son desfavorables en diversas formas, desde la limitación del gasto público y las reformas estructurales hasta la volatilidad de los tipos de cambio. 

Si bien los EE.UU. va a sufrir las repercusiones del proceso de sequester este año, éstas van a ir desvaneciéndose, y esto le permitirá al país liderar la tendencia alcista del crecimiento global. Este año, la economía global se situará en el 2,8% respecto al 2% de 2013, reveló en su informe Mads Koefoed, estratega macroeconómico de Saxo Bank.

Nueva fase. Para la economía de los EE.UU., no ha sido fácil ofrecer buenos datos en 2013, ya que el proceso de sequester ha asestado un doble golpe al gasto privado y público. El primero se ha incrementado en torno a 2% en 2013, toda una muestra de la capacidad de resistencia de los hogares sacudidos por la fuerte subida fiscal que también afectó a los impuestos que gravan la masa salarial. En ese sentido, el consumo privado ha mostrado una solidez considerable y parece que en 2014 se incrementará el crecimiento.

El consumo público continuó bajando el pasado año hasta caer 1,9% en los primeros tres trimestres y ha bajado al menos 6,6% desde el máximo del tercer trimestre de 2009. Este desplome es muy superior al de países como el Reino Unido y Francia que aparentemente se están siguiendo programas de austeridad. De hecho, el gasto público se ha incrementado 2,8% desde la salida de la recesión de los británicos, en 2009 (el PIB ha subido 5%) mientras que en Francia ha aumentado 5,3%.

El año pasado, mercado de la vivienda mantuvo año una buena evolución a pesar de la gran conmoción provocada por el drástico aumento de las tasas hipotecarias a mediados de año, cuando el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) comenzó a prepararse para la retirada paulatina de su tercer programa de relajación cuantitativa. La tasa fija a 30 años ha subido por encima de un punto porcentual en menos de dos meses, aunque desde entonces ha fluctuado en un rango entre el 4,2 y el 4,6%. 

No obstante, las ventas de viviendas nuevas han repuntado en torno a 15% mientras que la cifra de inicio de construcción de nuevas viviendas ha sido similar. Los precios continuaron subiendo por encima del 10% y este año deberían seguir la misma evolución, aunque a un ritmo más lento. En la actualidad, la progresión del sector no solo supone una ayuda directa a través de la inversión, sino también indirectamente, ya que las subidas de precios contribuyen a sanear los balances de los hogares.

Teniendo en cuenta que este año el impacto del proceso de sequester en la economía ha sido mucho menor al esperado, preveo que la economía estadounidense se acelere hasta situarse cerca del 3%. El consumo privado va a ser un factor clave como la inversión privada. El mercado de la vivienda también va a aportar su granito de arena aunque en una magnitud menor a la observada en otros años. La posibilidad de que una vez más el Congreso trastoque la economía sigue presente aunque esperamos llegar a un acuerdo en materia presupuestaria con mayor facilidad en lugar de entrar al callejón sin salida de 2013 que llevó al cierre parcial del gobierno de Barack Obama.

Diferencias entre los pesos pesados de Europa. La zona euro registró de nuevo una tasa de crecimiento positivo en el segundo trimestre de 2013 tras una recesión permanente debida a la menor resistencia de la demanda doméstica en los países de la periferia. Este año, el crecimiento se va a situar en el 0,8% frente al -0,4% de 2013.

A pesar de que existe la creencia de que la economía de la zona euro está en proceso de recuperación, siguen observándose grandes diferencias, ninguna tan clara como la de los dos pesos pesados en materia económica: Alemania y Francia. Si bien Alemania ha sido el motor del crecimiento en estos últimos años, Francia no ha logrado dar ningún paso significativo más allá de aumentar su gasto público para estimular el crecimiento. Por lo tanto, no somos optimistas bajo ningún aspecto sobre la situación de Francia y creemos que en los próximos cinco años mostrará un escaso crecimiento.

El ministro de Economía francés, Pierre Moscovici, presentó los presupuestos de 2013 como presupuestos de guerra, los más duros en 30 años. Aunque el resultado final ha sido que mientras la economía francesa aumentó 0,2% el pasado año, el consumo público creció 2%. Esto sirve para recalcar aquellas cuestiones con las que Francia tiene que lidiar: no solo no se observa austeridad sino que tampoco se ha procedido a la reestructuración de la economía, que es algo que tenía que haberse aplicado hace tiempo. Y lo que es más preocupante, parece que la tendencia se va a mantener en el presupuesto de 2014: impuestos más altos sin reformas estructurales.

Concretamente, el mercado laboral podría funcionar con una mayor flexibilidad a la hora de contratar y de despedir así como aliviar la difícil situación que atraviesan las empresas. El informe sobre competitividad global del Foro Económico Mundial para 2012-2013 sitúa las infraestructuras francesas en cuarto lugar. Sin embargo, va muy a la zaga de sus iguales históricos respecto al mercado laboral (111), impuestos (128) e instituciones (32).

Estos temas no se solucionan rápidamente y la falta de iniciativa en materia de reformas, junto con la subida fiscal, apuntan a varios años de debilidad para Francia, cuyo crecimiento se situará en el 0,7% en 2014 y subirá ligeramente hasta el 1,5% en 2015. Ambas estimaciones se sitúan por debajo del consenso.

Política de flexibilización de los bancos centrales. En la primavera de 2013, el FOMC dio los primeros pasos con vistas a la retirada paulatina de su programa de relajación cuantitativa, que ha llevado a la Reserva Federal a comprar activos todos los meses por US$85.000 millones. Si bien la reacción del mercado hizo el replanteo por parte del presidente saliente de la Fed, Ben Bernanke, el amplio proceso de tapering previsto para septiembre finalmente no se ha materializado. En los seis últimos meses del año, se crearon 181.000 puestos de trabajo en promedio por mes y la tasa de desempleo ha caído hasta llegar al 7% en noviembre, la más baja en cinco años.

En la penúltima reunión del FOMC de diciembre y con Bernanke como presidente, el comité había a anunciado un pequeño proceso de tapering. Aunque su magnitud es escasa, apenas US$10.000 millones divididos a partes iguales entre valores respaldados por hipotecas y bonos del Tesoro, la decisión apunta a que el FOMC prevé que el crecimiento económico siga incrementándose este año. No había certezas sobre la decisión de iniciar la retirada paulatina de estímulos a la vista de la debilidad que siguen mostrando algunos sectores del mercado laboral. Si bien se sumaron puestos de trabajo a un ritmo constante, la caída de la tasa de desempleo se debió a una disminución continuada de la tasa de población activa, a pesar de que Bernanke haya recalcado que estamos ante una cuestión estructural y no cíclica.

Curiosamente, la segunda mitad del doble mandato de la Fed relativo a la estabilidad de precios está aún lejos de completarse. El dato que más miradas acapara, el índice de gastos de consumo personal (PCE) básico, ha caído hasta el 1,1% en octubre y por lo general ha fluctuado a la baja desde comienzos de 2012. Sin embargo, la decisión adoptada en la reunión del FOMC de diciembre sugiere que el mandato en materia de empleo preocupa a los miembros del comité. Prevemos que el tapering se mantendrá mientras la economía siga fortaleciéndose, lo que apunta a una salida en el segundo semestre de 2014.

El Banco Central Europeo (BCE) sorprendió a los mercados a finales de 2013 con un recorte de 25 puntos básicos hasta situar la tasa básica de refinanciación en el 0,25%. Más adelante, el tipo marginal de crédito se rebajó hasta el 0,75%, aunque no se recortó la tasa de depósito, situada en todo 2013 en el 0%. La economía podría estar mostrando una mejoría paulatina pero eso no significa que el ciclo de relajación cuantitativa haya finalizado para el BCE. Por el contrario, es improbable que la fuerte caída de la inflación de los dos últimos años, que se ha mantenido en el 0,9% en octubre desde el máximo del 3% alcanzado de noviembre de 2011, invierta su tendencia drásticamente este año.

Si bien las bajas cifras en materia de inflación pueden explicarse por factores temporales, no se espera que vaya a desaparecer en el primer semestre del año. Además, sigue siendo un obstáculo para un aumento de la inflación en términos de niveles elevados de base. Los economistas de la zona euro sitúan la inflación en el 1,1% para 2014, a la baja frente al 1,4% del año anterior. Las previsiones apuntan a que la inflación subirá únicamente hasta el 1,3% en 2015. Por lo tanto, el argumento a favor de más medidas de relajación cuantitativa será válido y el BCE cuenta con varias opciones que van desde una nueva LTRO, hasta un recorte de la tasa de depósito por debajo de cero o incluso un programa completo de relajación cuantitativa. El primer instrumento es el menos polémico en cuanto al Bundesbank alemán, por lo que las nuevas medidas de relajación cuantitativa podrían arrancar desde ahí.

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