En un escenario de dólar al alza y con el fantasma de una inflación de dos dígitos que de nuevo asoma en el horizonte, el gobierno busca reeditar un acuerdo de precios como lo hizo a principios de 2014. Analistas económicos indicaron que la medida tendrá efectos en el corto plazo, pero la ven "poco efectiva" para el combate de la inflación en el largo plazo. Las gremiales del comercio comenzaron a elaborar una propuesta, pero advierten que el pedido del gobierno "es muy díficil" de cumplir, tomando en cuenta la suba del tipo del cambio y el reciente ajuste en los precios de los combustibles

El director del Centro de Economía, Sociedad y Empresa del IEEM (Universidad de Montevideo), Ignacio Munyo, expresó que tiene "poca expectativa" respecto a la medida y recordó que hasta ahora lo que evitó que la inflación alcanzara el 10% fue el congelemiento de tarifas y precios administrados.

"La inflación se ha reducido, pero no a consecuencia (de los acuerdos). Los rubros en que se acuerda el precio muchas veces ni siquiera se terminan concretando en los hechos y siguen subiendo igual, porque si al vendedor le suben los costos no puede comprometerse a dejar los precios congeldados", afirmó Munyo en entrevista con El Observador TV.

El experto recordó que para llevar la inflación al rango meta –como se ha expresado en reiteradas oportunidades desde el gobierno–, las tarifas "tienen que seguir contribuyendo".

"Con el aumento de los combustibles eso no lo estamos viendo y con el dólar en los niveles actuales se hace difícil que la inflación puede quedar dentro del 10%", añadió.

En tanto, el economista Aldo Lema, de Vixion Consultores, apuntó que la medida "ataca los síntomas" y "no las causas de la inflación". Según explicó, puede tener efecto en el corto plazo sobre el nivel de precios, pero "no afecta mayormente" la inflación. "La evidencia de Uruguay y otros países es clara al respecto", sostuvo.

Por su parte, el economista de Oikos, Pablo Moya consideró que cuando el gobierno acordó en otras oportunidades con los supermercados y las grandes superficies los precios de una canasta de bienes "hubo algunos efectos positivos" sobre la inflación. No obstante, indicó que de nuevo "se va a los síntomas" y "no a las razones" de porqué son caros los productos. "Cada año se vuelve a recorrer de nuevo el camino y se trata de acordar, desconociendo los otros factores", afirmó Moya.

El congelamiento de precios acordado con representantes del comercio a mediados de marzo del año pasado con el objetivo de mantener el valor de 28 productos de la canasta básica hasta junio formó parte de una batería de medidas dispuestas por el gobierno en ese momento para contener el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que en el dato interanual a febrero se había situado en 9,83%.

En ese paquete también se incluyó la eliminación de IVA sobre el cargo fijo de las facturas de electricidad y telefonía fija, la exoneración de IVA para frutas y verduras, una rebaja de 33% en el precio del 5 de Oro, y se aumentó el subsidio a las mutualistas para congelar el precio de la cuota mutual. Luego, a mediados de año también se dispuso una rebaja en el precio de la tarifa eléctrica de UTE de 5,5% en promedio que sirvió para que la inflación cerrara el año en 8,26%.

Ahora con un panorama distinto, en donde las presiones sobre los precios no dan señales de moderación, el equipo económico solicitó el lunes a distintas gremiales del comercio que estudiaran la posibilidad de instrumentar un acuerdo de similares características al que se implementó el año pasado.

Un pedido "difícil". Las distintas gremiales comenzaron las reuniones en la tarde de ayer para delinear la propuesta que entre mañana y el viernes será entregada a las autoridades del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). En el encuentro del lunes, la Cámara de Industrias (CIU), la Cámara de la Industria Frigorífica (CIF), los supermercados Disco y Tienda Inglesa, y Cambadu expresaron la voluntad de "colaborar con el gobierno".

Pero también se hizo saber a las autoridades que hubiera sido preferible que se planteara el tema algunos días antes y no en este momento, cuando las fechas coinciden con el arranque de una nueva ronda de negociación salarial. Al mismo tiempo, la reciente suba de los combustibles y un dólar en franco ascenso implican modificaciones en la ecuación de costos de las distintas empresas, según dijeron los empresarios consultados por El Observador.

"Es muy difícil lo que nos pide el gobierno cuando suben los combustibles, el dólar, los salarios. Estamos tratando de llegar a un acuerdo. Vamos a hacer el mayor esfuerzo posible. Cuando las papas queman hay que buscarle una vuelta", dijo a El Observador el representante de la Asociación de Importadores Mayoristas de Almacén, Fernando Melissari.

De hecho, los importadores ya se preparaban para remarcar sus tarifas tomando en cuenta el brusco aumento que ha tenido el dólar en la última semana. Si bien en lo que va del año se trasladó paulatinamente a precio la suba del dólar, la mayoría de las empresas aún no lo hizo contemplando el incremento del tipo de cambio de julio, de 5,5%.

El aumento del dólar "no lo vemos nada bien, nos pega bastante fuerte en los precios. En teoría, uno siempre trata de estar cubierto, pero subió demasiado, por lo que lo más probable es que haya que subir los precios de casi todo", dijo Melissari el lunes, antes de la reunión en la que el equipo económico hizo conocer el pedido de un acuerdo de precios.