En 30 años se avizoran dos escenarios: el primero, una nación de primer mundo, impulsada por la coyuntura social que atraviesa la población actualmente; el segundo, un país habitado por ancianos de escasos recursos.

Además de anciana, gran parte de la población venezolana será muy pobre dentro de 30 años, si desde hoy no se comienza a aprovechar lo que en términos técnicos se conoce como "bono demográfico", un fenómeno social en el que la mayoría de los habitantes de un país es joven o está en edad de trabajar.

Esta transición demográfica inició en Venezuela en 2003, pero se confirmó con los últimos resultados del Censo 2011, en donde las estadísticas muestran que 66% de los habitantes es mayor de 15 años de edad.

Este bono demográfico implica que más de la mitad de la población está en edad de trabajar, o comienza a entrar en lo que se denomina Población Económicamente Activa (PEA).

El representante auxiliar del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), Jorge González Caro, advierte que lo primero que es necesario entender sobre este proceso social, es que no hay bono demográfico hasta que el Estado no comience a aprovechar las oportunidades que genera esta transición.

"El bono solo será bono si se aprovecha la oportunidad", dice.
Y es una oportunidad única en todo país, sucede una sola vez, y no tiene vuelta atrás.

"En términos demográficos, el bono es la disminución del peso de la población dependiente menor de 15 años, cuando todavía los dependientes adultos de más de 60 años no representan una fracción considerable de la población total. Esta coyuntura es lo que se llama bono demográfico: cuando tienes más gente en edad de trabajar, y menos gente que mantener", explica González Caro.

De aprovechar ese menor peso de dependencia y a su vez el mayor número de mano de obra, en 30 años, el país podría convertirse en una nación de primer mundo, como fue el caso de los tigres asiáticos, refiere González Caro.

"Los surcoreanos se percataron de que tenían mucha gente buscando empleo, de que era el momento de crecer", explica.

Pero, como dice María Di Brienza, especialista en demografía del Instituto de Investigaciones Sociales y Económicas (Iies), "el bono demográfico no es gratis".