Berlín. La canciller alemana Angela Merkel volvió a asegurar este viernes al primer ministro de Grecia que ella quiere que su país siga en la zona euro, pero no dio señales de ceder a los pedidos de Atenas de más tiempo para cumplir con las duras condiciones del rescate financiero.

Antonis Samaras, quien dejó en claro que estaba pidiendo a Alemania y Francia más "aire" para implementar las reformas en lugar de solicitar más dinero, prometió obtener resultados y achicar "el déficit fiscal y el déficit de confianza" de Grecia.

"No estamos pidiendo más dinero. Estamos pidiendo unas bocanadas de aire", declaró Samaras en una conferencia de prensa que dio junto a Merkel.

Pero lo máximo que consiguió de la canciller alemana fue una promesa de que "no haremos juicios prematuros sino que esperaremos por evidencia confiable", en referencia al informe de la "troika" que integran los prestamistas internacionales de Grecia y que se conocerá en el otoño boreal.

Samaras posiblemente encuentre una respuesta similar de parte del presidente de Francia, François Hollande, cuando ambos se reúnan el sábado en París. Hollande y Merkel coordinaron sus posiciones sobre Grecia en una cena el jueves en Berlín.

Tratando de emular la sociedad bautizada "Merkozy" con el antecesor de Hollande, Nicolas Sarkozy, la conservadora Merkel y el presidente socialisa francés mostraron un frente unido, insistiendo en que Grecia debe cumplir con sus metas antes de cualquier nueva discusión sobre las condiciones.

Merkel mantuvo el viernes su discurso respecto a esperar el reporte de la "troika" que conforman la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), aunque sí señaló que tanto ella como Hollande no tienen dudas de que quieren que Grecia permanezca en la zona euro.

"Grecia es parte de la zona euro y yo quiero que Grecia siga siendo parte de la zona euro", dijo Merkel.

Las acciones europeas y el euro se debilitaron tras la cauta respuesta de Merkel a Samaras y al enfriarse las esperanzas de que el BCE actúe para apuntalar los bonos de países de la zona euro en problemas.