Río de Janeiro. El gobierno brasileño anunció hoy una serie de medidas para estimular la economía e incentivar el turismo en Río de Janeiro, el estado más turístico y emblemático del país, y que atraviesa una gravísima crisis económica y de violencia.

     En un acto en el recinto del Rock in Río, donde estos días se celebra el mayor festival de música del mundo, los ministros de la Secretaría General (Wellington Moreira Franco), Turismo (Marx Beltrao) y Cultura (Sergio Sá Leitão), así como el gobernador de Río de Janeiro, Luiz Fernando Pezao, y el alcalde de la capital homónima, Marcelo Crivella, presentaron el paquete de incentivos.

     En el paquete se destaca una inversión del gobierno federal de 200 millones de reales (unos US$65 millones).

     Con el dinero, se espera lograr en Río de Janeiro la celebración de un centenar de eventos el año que viene, para poder aumentar el turismo en 20% y reactivar la economía del estado, muy afectada por la caída de los precios del petróleo y el descubrimiento de una gran red de corrupción perpetrada por la anterior administración regional.

     El ministro de la Secretaría General, Moreira Franco, admitió que Río de Janeiro vive una situación muy difícil y "terrible", y se mostró esperanzado de que el programa puede dar un "cambio" en la situación financiera y social del estado.

     "Creemos que va a ser básico y fundamental para dar una vuelta en esta situación terrible, difícil y vergonzoza que no solamente el ciudadano de Río, también el brasileño, vive", comentó.

     Según el ministro, "es urgente la generación de empleo y renta" en Río de Janeiro para superar la crisis.

     Por su parte, el ministro de Cultura, Sá Leitão, afirmó que el turismo y la economía creativa suponen el 7,9% de la economía de Río de Janeiro y centenares de miles de empleos, y que la cultura en la ciudad no se resume apenas al festival de música Rock in Río, que termina hoy.

     Río de Janeiro vive una grave crisis económica y de seguridad, que se ha traducido en un aumento de la violencia, con más de 3.800 tiroteos en la capital regional, la segunda mayor ciudad de Brasil, y más de 4.000 muertos hasta julio en todo el estado de forma violenta, según datos del Instituto de Seguridad Pública regional.

     Debido a ello, el gobierno regional envió más de 10.000 militares y policías para intentar frenar el aumento de crímenes.

     Desde el viernes, cerca de mil militares ocupan la favela de Rocinha, la mayor de Río, y para acabar con una guerra entre narcotraficantes iniciada el domingo pasado, y que causó intensos tiroteos en la barriada.

     Para Moreira Franco, la ayuda del gobierno federal a Río de Janeiro continuará para combatir a los criminales.

     Río de Janeiro organiza cada año dos de los mayores eventos del mundo, el Carnaval, con sus desfiles de samba, y la celebración del Año Nuevo, que reúne a millones de personas en la famosa playa de Copacabana.

     El alcalde Marcelo Crivella aseguró que para tener más seguridad, sería necesario "tener Juegos Olímpicos en la ciudad cada mes porque es un evento de Brasil", en alusión a los Juegos realizados en agosto del año pasado en la ciudad, que motivaron el envío de recursos y tropas federales para garantizar la seguridad.

     Justo antes de los Juegos, el gobierno regional decretó el estado de "calamidad financiera" (quiebra) por la grave crisis económica del estado, que se ha traducido en un gran aumento del desempleo y el cierre de numerosas empresas y establecimientos.