Nueva York. La agencia Moody's advirtió este jueves que consideraría recortar la calificación crediticia de Estados Unidos si la Casa Blanca y el Congreso no logran avances para mediados de julio en negociaciones para aumentar el límite de endeudamiento estadounidense.

En un comunicado, Moody's dijo que si los legisladores estadounidenses no avanzan en sus conversaciones, esperaría colocar la calificación crediticia "AAA" de Estados Unidos en revisión para una posible rebaja.

"Si el progreso en las negociaciones no es evidente para mediados de julio, una acción calificadora de ese tipo es posible", indicó Moody's.

Estable. El panorama de la calificación sigue estable, pese a que Standard & Poor's revisó a negativo en abril la perspectiva de la calificación estadounidense, citando preocupaciones similares sobre los enfrentamientos políticos en Washington por lo que muchos consideran niveles insostenibles de deuda.

Por su parte, el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, que busca convencer al Congreso de que incremente su autoridad de toma de préstamos y evitar una cesación de pagos, se dirigió al Capitolio para exponer su visión en una reunión de 45 minutos con legisladores.

"Confío en que dos cosas van a ocurrir este verano (boreal)", dijo Geithner a los periodistas después de la cita. "Una es que vamos a evitar una crisis de cesación de pagos y la otra es que vamos a llegar a un acuerdo sobre un plan fiscal a largo plazo", agregó.

La reunión se efectuó sólo horas después de que Moody's Investors advirtió que las charlas sobre déficit lideradas por el vicepresidente Joe Biden, obstaculizadas por la intransigencia de ambas partes, incrementan la posibilidad de una breve cesación de pagos por parte de Washington.

Mayor presión para Obama. La advertencia de Moody's aumenta la presión sobre el presidente Barack Obama y el presidente de la Cámara de Representantes John Boehner, el republicano de más alto rango en el Congreso estadounidense, para que alcancen pronto un acuerdo o se arriesguen a sacudir a los mercados financieros globales.

Geithner ha pronosticado una catástrofe financiera si el Congreso no incrementa el actual límite de endeudamiento de US$14,3 billones para el 2 de agosto, cuando su departamento agote las medidas extraordinarias de manejo de fondos que ha estado usando desde que alcanzó el límite el 16 de mayo.

Geithner dijo que tuvo una "buena reunión" con el grupo de nuevos legisladores, pero algunos de los escépticos republicanos, que se oponen a incrementar el límite de endeudamiento sin implementar profundos recortes de gastos, estuvieron menos complacidos.

"Es muy frustrante cuando el secretario habla en círculos y eso es muy desafortunado", dijo el representante Stephen Lee Fincher. "Somos chicos y chicas grandes. Necesitamos a un marco y no estamos viendo que este gobierno lo esté ofreciendo, sólo estamos viendo charla, charla y charla", agregó.

"Estancamiento continuo". Diciendo que el riesgo de un "estancamiento continuo" entre ambas partes ha crecido, Moody's instó a que se logren avances sobre la reducción de déficit antes de que la discusión se politice en el período previo a las elecciones presidenciales de noviembre del 2012.

"Creemos que esta es una oportunidad", dijo Steven Hess, analista de crédito soberano de Moody's, a Reuters.

"Si esta oportunidad es desaprovechada sin que ellos concreten un programa serio de reducción de deuda y déficit a largo plazo, entonces creemos que hasta las elecciones presidenciales, las posibilidades de un acuerdo de ese tipo serán realmente escasas", agregó.

Mary Miller, una funcionaria de alto rango del Tesoro, dijo que el comunicado de Moody's enfatiza la necesidad de que el Congreso actúe rápidamente para asegurar que Estados Unidos pueda cumplir todas sus obligaciones de deuda mientras trabaja para alcanzar un acuerdo fiscal a largo plazo.

Una cesación de pagos por parte de Estados Unidos inquietaría a los mercados financieros globales, pero por el momento pocos inversores se muestran nerviosos.

Wall Street, en gran parte, espera que las negociaciones sobre deuda y déficit no se decidirá hasta último momento, como ocurrió con las discusiones sobre recorte de impuestos y el presupuesto 2011.