Buenos Aires. Argentina salió al paso de un comunicado publicado por fondos especulativos con los que mantiene un litigio por deuda, en el que se tacha al país de "ejemplo de falta de solidez" citando palabras de un ministro alemán, y criticó la actitud "hostil" que "ha tenido" Alemania hacia Argentina.

"Alemania siempre ha tenido una actitud hostil hacia la Argentina. Esa posición hostil es favorable a los fondos buitre", sostuvo el jefe de Gabinete Jorge Capitanich, durante una rueda de prensa.

"Pareciera que los gobiernos están cooptados por los grupos financieros y fondos buitre que condicionan actitud, voluntad y expresiones", agregó.

Capitanich contestó así a un comunicado publicado hoy en los diarios argentinos por American Task Force Argentina -un grupo de presión a favor de los fondos especulativos-, en el que se citan palabras del el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, muy críticas con la postura argentina en el conflicto de la deuda.

Durante un acto en Berlín a finales del mes pasado, Schäuble había afirmado que "Argentina ha vivido durante décadas por encima de sus posibilidades", que "no paga sus deudas" y que es un ejemplo de "falta de solidez".

En el anuncio publicado hoy en los diarios, los fondos especulativos emplearon esas declaraciones para refrendar su postura y las calificaron de "palabras sabias de alguien que aparentemente todavía valora el estado de derecho" frente al "desprecio" de la presidenta argentina, Cristina Fernández, por los tribunales estadounidenses.

"No es casualidad la opinión del ministro alemán (...). Da que pensar por qué las grandes potencias del mundo no tienen actitud firme contra los grupos minúsculos que pulverizan el funcionamiento correcto del sistema internacional", subrayó Capitanich.

Además, Capitanich quiso recordar a Schäuble que Argentina alcanzó un acuerdo este año para saldar la deuda con el Club de París (un grupo de Estados acreedores entre los que figura Alemania) como no lo hizo "ningún gobierno antes".

Argentina se encuentra inmersa en un conflicto por el pago de la deuda soberana que quedó en mora tras la crisis de 2001, debido al litigio en Estados Unidos con un grupo de fondos especulativos que no aceptan las quitas de las reestructuraciones de 2005 y 2010 (aceptadas por el 92,4 % de los bonistas) y reclaman cobrar el monto íntegro.

El juez neoyorquino Thomas Griesa falló a favor de los litigantes pero Argentina alega que no puede cumplir la sentencia porque desencadenaría un aluvión de demandas por parte del resto de bonistas.