Buenos Aires. El gobierno argentino sostuvo este martes que el tipo de cambio del peso frente al dólar es "de convergencia", es decir, que es el valor al que conducen las fuerzas de mercado, y descartó cambios de estrategia monetaria tras la reciente entrada de Alejandro Vanoli como presidente del Banco Central argentino (BCRA).

"Consideramos que el tipo de cambio es de convergencia, tal cual lo estipulamos oportunamente junto al ministro (de Economía) Axel Kicillof", sostuvo este martes el jefe de Gabinete del Gobierno argentino, Jorge Capitanich, durante su rueda de prensa diaria.

Capitanich no quiso confirmar la información filtrada ayer sobre el encuentro entre el nuevo titular del BCRA y las principales entidades financieras, según la cual Vanoli anunció a los bancos que no habrá una nueva devaluación brusca del peso como ocurrió a principios de 2014.

"Si no se ha expuesto públicamente es porque objetivamente se considera que han sido temas que por su sensibilidad deben ser tratados en el ámbito de las mismas entidades", afirmó Capitanich.

"Pero no cabe la menor duda que el objetivo que se persigue en términos de política monetaria y cambiaria es obviamente generar una perspectiva de estabilidad cambiaria, generar las condiciones para propiciar y promover el crecimiento de la economía, para preservar y estimular el empleo", agregó.

La presión sobre la moneda argentina se ve agravada por el litigio en Estados Unidos con fondos especulativos que no aceptan la reestructuración de los bonos y el uso de las reservas de divisas del BCRA para saldar los numeros compromisos de deuda internacionales.

En el primer encuentro con la banca argentina tras la renuncia de Juan Carlos Fábrega como presidente del BCRA y la asunción de Vanoli, el ex titular de la Comisión Nacional de Valores quiso aliviar la tensión económica al asegurar que habrá un estricto control del cumplimiento de las normas cambiarias.

La renuncia de Fábrega se produjo en medio de una fuerte incertidumbre económica, agravada por la escalada del precio del dólar en el mercado informal (considerado ilegal por el Gobierno), donde llegó cotizar casi un 90 % por encima de su precio oficial, que se mantuvo estable entorno a 8,41 pesos.

Un día después, expertos de la agencia calificadora Moody's afirmaron que "claramente va a haber una devaluación" del peso argentino, ya que el valor se encuentra desactualizado.

La presión sobre la moneda argentina se ve agravada por el litigio en Estados Unidos con fondos especulativos que no aceptan la reestructuración de los bonos y el uso de las reservas de divisas del BCRA para saldar los numeros compromisos de deuda internacionales.

Sin embargo, desde el Gobierno descartan cambios de estrategia ni restricciones al acceso al dólar para el ahorro personal, implementado en enero pasado, tras la última devaluación brusca del peso.

Capitanich hizo hincapié en que Argentina, desde la asunción de Néstor Kirchner (2003), logró "una política contracíclica" de expansión fiscal, estímulo de la demanda interna y "acumulación de reservas" de divisas, las cuales se utilizaron para "cancelar un pasivo heredado".

"Argentina va a tener, a partir del 2018 en adelante, menos de US$2.000 millones de servicios de capital e intereses de deuda", recalcó.

"Uno ya tiene los tímpanos rasgados, por no decir otra cosa, respecto a la opinión de múltiples analistas y los que siempre opinan respecto a la política fiscal del Gobierno, pero la verdad que lo hacen desde la supina ignorancia, o también lo hacen desde una perspectiva dañina, porque en definitiva no reconocen los logros", añadió.