Buenos Aires. La actividad económica de Argentina creció 1,4% interanual en agosto, informó el Gobierno, en un desempeño magro que estuvo por debajo del avance del 2% que esperaban los analistas.

En comparación con julio, la actividad económica se expandió 0.2% en el octavo mes del año, según el instituto estatal de estadísticas.

En agosto del 2011, el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), un índice que anticipa el comportamiento trimestral del Producto Interno Bruto (PIB), había registrado un crecimiento del 10,1%, según los datos oficiales desestacionalizados.

El dato de agosto trae malas noticias para los tenedores de cupones argentinos vinculados al crecimiento del PIB.

Economistas privados desconfían de las estadísticas oficiales y algunos creen que este año la expansión oficial será menor al 3.26%, nivel que dispararía en el 2013 pagos por US$4.000 millones en los cupones vinculados al avance del PIB.

"Para que paguen los cupones PIB, el crecimiento real del PIB tendría que ser de un promedio de 5.1% interanual (1.65% mes a mes, ajustado por estacionalidad) durante septiembre-diciembre, lo cual actualmente se ve improbable", dijo el analista de Goldman Sachs, Alberto Ramos, en una nota.

El PIB de Argentina registró un crecimiento nulo en el segundo trimestre, pero la economía comenzó a repuntar en julio, de acuerdo al EMAE, y la actividad creció 2.7% interanual y 0.5% ante junio.

El Gobierno dijo que la economía se expandió un 2,3% entre enero y agosto frente al mismo período del año pasado.

La brusca desaceleración de la tercera economía latinoamericana obedece a una caída de la demanda de socios comerciales, una alta inflación, una pobre cosecha de granos y al impacto de los controles del Gobierno en el mercado de cambios y el comercio, que derrumbaron la confianza y la inversión.

"El crecimiento acumulado en lo que va del año es de 2.3% respecto al año anterior, que se creció al 8,9 por ciento. Es una desaceleración muy fuerte según los datos oficiales", dijo Milagros Gismondi, economista jefe de la consultora OJF.

Gismondi atribuyó la fuerte desaceleración principalmente a medidas como las restricciones a las importaciones.

"Hay una fuerte desaceleración que no puede atribuir totalmente al mundo, sino a la caída de la inversión, una caída industrial, límites a las importaciones. Fue algo autogenerado", agregó.