Buenos Aires. Las empresas se transformaron en aliados del Banco Central argentino para impedir que se produzca una baja del tipo de cambio nominal, una de las principales preocupaciones del gobierno para suavizar la pérdida de competitividad que sufre la Argentina. Sucede que en los nueve meses que van de 2010, el giro de utilidades al exterior alcanzó la cifra récord de US$3.300 millones.

Este envío de utilidades por parte de las empresas extranjeras representa una ayuda para el Central. Se trata de divisas que terminan siendo demandadas por el sector privado, quitándole algo de presión a la entidad que preside Mercedes Marcó del Pont. Cada vez que el BCRA compra dólares lo hace con emisión de pesos. Y esos pesos luego deben ser absorbidos (al menos parcialmente) para evitar un mayor salto inflacionario.

El año pasado, por ejemplo, el giro de utilidades había sido mucho menor: en todo 2009 había alcanzado los US$3.183 millones. Esta cifra, que está por debajo de las remesas registradas en estos tres primeros trimestre de 2010, se explica por dos motivos centrales: fue un año de menores ganancias para las corporaciones, pero además el gobierno (a través del Central) impuso algunas restricciones para demorar el envío de utilidades al exterior, ya que el balance cambiario no era en absoluto holgado debido a los efectos de la crisis financiera internacional.

Cifra anterior. La mayor cifra de utilidades giradas al exterior se registró en 2008, cuando totalizaron los US$3.551 millones. Pero claramente si se mantiene el actual ritmo, este año superará ampliamente el récord anterior. De los US$592 millones que se giraron de utilidades y dividendos en el tercer trimestre, US$144 millones correspondieron a petroleras, US$83 millones de tabacaleras, US$70 millones a empresas de comunicaciones y US$41 millones a bancos.

De no haber sido por estos giros de utilidades, el trabajo para el BCRA hubiera resultado aún más arduo. En lo que va de 2010, el Central compró US$9.600 millones netos, es decir, el triple de lo que había adquirido en 2009 (US$3.300 millones), mientras que en 2008 el balance había resultado negativo. Faltando dos meses para que termine 2010, la cifra de este año superaría los US$10.400 millones registrados en 2007.

Por lo pronto, la base monetaria acumula una expansión de 30% en lo que va del año, al borde de lo que admite el Programa Monetario que fue recalculado hace un par de meses. Pero es todavía más notable el incremento de la circulación monetaria, que llega a 36%.

El mecanismo elegido ahora por el Central para absorber los pesos excedentes no pasa tanto por las Lebac y Nobac, sino por los pases pasivos, que subieron de $10.000 a $ 15.000 millones en los últimos treinta días. Se trata de un mecanismo de absorción de plazos mucho menores (siete días en promedio), que les permite más flexibilidad a las entidades, que ahora se muestran más reacias a colocar fondos a plazos largos.