Los sueldos argentinos aumentan a un ritmo récord y amplían la brecha con las cifras oficiales de inflación del gobierno que algunos analistas, entre ellos el ex ministro de Economía Roberto Lavagna, dicen que subestiman los aumentos de precios.

La brecha entre los aumentos salariales y el índice oficial de precios al consumidor alcanzó en enero la mayor amplitud desde abril de 2009. Los sueldos crecieron para enero alrededor de un 27% en relación con el mismo período del año anterior, mientras que, según datos del gobierno, los precios al consumidor lo hicieron un 10,6%.

La diferencia entre la inflación salarial y el IPC oficial ha aumentado desde enero de 2007, cuando el entonces presidente Néstor Kirchner empezó a reemplazar personal del organismo nacional de estadísticas en un intento de “mejorar las operaciones”. El gobierno dice que el índice de precios es exacto.

“La inflación salarial es una de las mejores estadísticas para determinar la verdadera inflación” en Argentina, dijo Juan Pablo Fuentes, un economista de Moody’s Analytics Inc., en entrevista telefónica desde West Chester, Pensilvania.

“Aquí el problema es el IPC oficial, de modo que bastaría con observar la inflación salarial para calcular los precios. En 2009, cuando hubo una leve recesión, se produjo una caída, por lo que después hubo una fuerte recuperación a medida que el país crecía”.

Desde enero de 2007, la brecha mediana entre la inflación anualizada mensual y el ritmo anual de los aumentos salariales ha sido de 14 puntos porcentuales, cuando en el período de cuatro años anteriores el diferencial fue de 6,4 puntos porcentuales.